jueves, 28 de agosto de 2014

PALABRA ESCRITA. Revista de Poesía. Número 63. Julio de 2014. (EDICIÓN VIRTUAL)



                                    Pablo


                        N    E    R    U    D    A


        Editorial, biografía básica, libros principales y deiciséis de sus poemas.


                                Textos y selección poética:


                                José G. Martínez Fernández





Editorial:

PABLO NERUDA: RAÍZ Y ÁRBOL DE LA GRAN POESÍA UNIVERSAL


Si la tierra es un mínimo espacio en el universo y si el universo, aún tan desconocido, es tan, pero tan amplio, el hombre se mueve en esta tierra, sin embargo, como si ella fuera lo más grande. Y lo es. Lo es para nosotros. Los habitantes del planeta que ya somos más de 7.000 millones. Esos 7.000 millones hablan centenas de idiomas y dialectos.
A muchos de esos hombres ha llegado la poesía de un chileno universal.
El más grande chileno del siglo veinte: Pablo Neruda.
Su poesía, echa de raíces, flores, amores, luchas, etc. han captado esas grandezas con todo el talento gigante y toda la emoción que el gran poeta proyecta en su obra.
Neruda murió en 1973, pero pareciera que no hubiera muerto.
Se le nombra en Chile, en el extranjero.
Es siempre un habitante de este lugar, de este mundo.
Decir que Neruda ha muerto es casi brutal.
¿Qué poeta grande muere?
Su poesía luminosa y asombrosa sigue viviendo en los tiempos.
En Chile, siendo el personaje más importante del siglo XX, se instala, también, en la larga historia de los hombres y mujeres más grandes desde la Conquista española hasta nuestros días.
Son tres los hitos mayores de esa historia.
1.- O'Higgins: el Libertador.
2.- Lautaro: el guerrillero mapuche que, a pesar de su etnia, es parte de la gran historia de Chile.
3.- Neruda: el poeta mayor.
Hay muchos otros grandes hombres de Chile.
Muchos.
Salvador Allende, Manuel Rodríguez, Caupolicán, Pelantaru, y tantos más.
Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario del nacimiento de Pablo Neruda que vino al mundo con el nombre de Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, este número de PALABRA ESCRITA ha querido rendirle un pequeño homenaje en todas sus páginas.
Nunca deberá olvidarse al gran poeta.
Nunca se le olvidará.
La fuerza de su juego verbal hecho poesía, la maravillez de sus creaciones, nos tocan el corazón, fuerte, muy fuerte, como el oleaje en las rocas de mar.
En el 110 aniversario de tu nacimiento PABLO NERUDA queremos volverte a recordar.
Salud por siempre GRAN POETA.
Naciste en Chile, pero eres poeta de todas las patrias del mundo.

                                                                                                                       José G. Martínez Fernández



Biografía básica




Nació en 1904 en Parral con el nombre de Ricardo Neftalí Reyes Basoalto.
Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad  Marverde, de quien Neruda escribiría: "Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable". Para el niño fue su nueva madre como el hada buena; guió al muchacho con una solicitud incluso mayor que su auténtico padre, con quien, en su adolescencia, no tardaría en mantener graves disputas.
Para el poeta su madrastra sería la "Mamadre".
Neruda ingresa al Liceo de Hombres, donde cursa todos sus estudios hasta terminar el 6º año de humanidades en 1920.
El entorno natural de Temuco, sus bosques, lagos, ríos y montañas marcarán para siempre el mundo poético de Neruda.
En 1917, publica su primer artículo en el diario La Mañana de Temuco, con el título de Entusiasmo y perseverancia.
En esta ciudad escribió gran parte de los trabajos, que pasarían a integrar su primer libro de versos: Crepusculario.
Alrededor de 1920, conoce a Gabriela Mistral, de cuyo encuentro recordará: «...ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí». Hacia 1921 y con diecisiete años de edad, comienza a firmar definitivamente sus trabajos con el seudónimo de Pablo Neruda, esencialmente con el propósito de evitar el malestar del padre por tener un hijo poeta.
En 1924 publicó su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal, de intención vanguardista, en tres breves libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza, Anillos (en colaboración con Tomás Lago) y Tentativa del hombre infinito.
En 1927, comenzó su larga carrera diplomática siendo cónsul en Rangún, Birmania. Será luego cónsul en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid.
En 1971, Pablo Neruda se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el Premio Nobel de Literatura, pero su encumbramiento literario no le impidió continuar activamente en la defensa de los intereses chilenos. En Nueva York, aprovechando la reunión del Pen Club, denunció el bloqueo estadounidense contra Chile. Tras renunciar a su cargo de embajador en Francia, regresó a Santiago, donde fue multitudinariamente homenajeado en el Estadio Nacional.
En lo más alto de la fama y del reconocimiento también lo esperaban horas amargas. En 1973, el 11 de septiembre, fue sorprendido por el golpe militar contra el presidente Salvador Allende. Profundamente afectado por la nueva situación de su país, su salud se agrava y el 19 es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde muere debido a un cáncer de próstata el 23 de septiembre de 1973.



LIBROS FUNDAMENTALES DE PABLO NERUDA  

(Publicados en vida)

Crepusculario (1923)
Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
Tentativa del hombre infinito (1926)
Anillos (1926)
El hondero entusiasta (1933)
El habitante y su esperanza (1926) 
Residencia en la tierra (1935)
España en el corazón (1937)
Tercera residencia (1947)
Canto general (1950)
Los versos del capitán (1952)
Todo el amor (1953)
Las uvas y el viento (1954)
Odas elementales (1954)
Nuevas odas elementales (1955)
Tercer libro de las odas (1957)
Estravagario (1958)
Cien sonetos de amor (1959)
Canción de gesta (1960)
Cantos ceremoniales (1961)
Memorial de Isla Negra (1964)
Arte de pájaros (1966)
Fulgor y muerte de Joaquín Murieta (1967)
La Barcarola (1967)
Las manos del día (1968)
Fin del mundo (1969)
Maremoto (1970)
La espada encendida (1970)
Las piedras del cielo (1970)
La rosa separada (1972)
Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena (1973)
Geografía de Pablo Neruda (1973)

Y otros.

LIBROS FUNDAMENTALES DE PABLO NERUDA

(Publicados después de su muerte)

Elegía (1974)
El corazón amarillo (1974)
Jardín de invierno (1974)
Confieso que he vivido (1974)
Libro de las preguntas (1974)
Cartas de amor de Pablo Neruda (1975)
Para nacer he nacido (1978)
Cartas a Laura (1978)
Poesías escogidas (1980)
El fin del viaje (1982)
Antología fundamental (1997)
Pablo Neruda, Prólogos (2000)
Pablo Neruda, Epistolario viajero ( 2004)

Y otros.




      Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
      y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
      Parece que los ojos se te hubieran volado 
      y parece que un beso te cerrara la boca. 

      Como todas las cosas están llenas de mi alma 
      emerges de las cosas, llena del alma mía. 
      Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
      y te pareces a la palabra melancolía. 

      Me gustas cuando callas y estás como distante. 
      Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
      Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
      déjame que me calle con el silencio tuyo. 

      Déjame que te hable también con tu silencio 
      claro como una lámpara, simple como un anillo. 
      Eres como la noche, callada y constelada. 
      Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 

      Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
      Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
      Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
      Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.



        POEMA 20 
        Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
        Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
        y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

        El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

        Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
        Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

        En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
        La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

        Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
        Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

        Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
        Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

        Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
        Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

        Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
        La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

        Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
        Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

        Como para acercarla mi mirada la busca. 
        Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

        La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
        Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

        Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
        Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

        De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
        Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

        Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
        Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

        Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
        Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

        Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
        y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


        HOY, QUE ES EL CUMPLEAÑOS DE MI HERMANA
        Hoy, que es el cumpleaños de mi hermana, no tengo 
        nada que darle, nada. No tengo nada, hermana. 
        Todo lo que poseo siempre lo llevo lejos. 
        A veces hasta mi alma me parece lejana.

        Pobre corrió una hoja amarilla de otoño 
        y cantor como un hilo de agua sobre una huerta:
        los dolores, tú sabes cómo me caen todos 
        como al camino caen todas las hojas muertas.

        Mis alegrías nunca las sabrás, hermanita, 
        y mi dolor es ése, no te las puedo dar:
        vinieron como pájaros a posarse en mi vida, 
        una palabra dura las haría volar.

        Pienso que también ellas me dejarán un día, 
        que me quedaré solo, como nunca lo estuve. 
        Tú lo sabes, hermana, la soledad me lleva 
        hacia el fin de la tierra como el viento a las nubes!

        Pero para qué es esto de pensamientos tristes! 
        A ti menos que a nadie debe afligir mi voz!
        Después de todo nada de esto que digo existe... 
        No vayas a contárselo a mi madre, por Dios!

        Uno no sabe cómo va hilvanando mentiras, 
        y uno dice por ellas, y ellas hablan por uno. 
        Piensa que tengo el alma toda llena de risas, 
        y no te engañarás, hermana, te lo juro.




    SAUDADE

    Saudade -Qué será?... yo no sé... lo he buscado 
    en unos diccionarios empolvados y antiguos 
    y en otros libros que no me han dado el significado 
    de esta dulce palabra de perfiles ambiguos.

    Dicen que azules son las montañas como ella, 
    que en ella se oscurecen los amores lejanos, 
    y un noble y buen amigo mío (y de las estrellas) 
    la nombra en un temblor de trenzas y de manos.

    Y hoy en Eca de Queiroz sin mirar la adivino, 
    su secreto se evade, su dulzura me obsede 
    como una mariposa de cuerpo extraño y fino 
    siempre lejos -tan lejos!- de mis tranquilas redes.

    Saudade... Oiga, vecino, sabe el significado
    de esta palabra blanca que como un pez se evade?
    No... Y me tiembla en la boca su temblor delicado.
    Saudade...

    ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOS
    Me peina el viento los cabellos 
    como una mano maternal:
    abro la puerta del recuerdo 
    y el pensamiento se me va.

    Son otras voces las que llevo, 
    es de otros labios mi cantar:
    hasta mi gruta de recuerdos 
    tiene una extraña claridad!

    Frutos de tierras extranjeras, 
    olas azules de otro mar, 
    amores de otros hombres, penas 
    que no me atrevo a recordar.

    Y el viento, el viento que me peina 
    como una mano maternal!

    Mi verdad se pierde en la noche:
    no tengo noche ni verdad!

    Tendido en medio del camino 
    deben pisarme para andar.

    Pasan por mí sus corazones 
    ebrios de vino y de soñar.

    Yo soy un puente inmóvil entre 
    tu corazón y la eternidad.

    Si me muriera de repente 
    no dejaría de cantar!



    YA SE FUE LA CIUDAD


    Cómo marcha el reloj sin darse prisa
    con tal seguridad que se come los años:
    los días son pequeñas y pasajeras uvas,
    los meses se destiñen descolgados del tiempo.

    Se va, se va el minuto hacia atrás, disparado
    por la más inmutable artillería
    y de pronto nos queda sólo un año para irnos,
    un mes, un día, y llega la muerte al calendario.

    Nadie pudo parar el agua que huye,
    no se detuvo con amor ni pensamiento,
    siguió, siguió corriendo entre el sol y los seres,
    y nos mató su estrofa pasajera.

    Hasta que al fin caemos en el tiempo, tendidos,
    y nos lleva, y ya nos fuimos, muertos,
    arrastrados sin ser, hasta no ser ni sombra,
    ni polvo, ni palabra, y allí se queda todo
    y en la ciudad en donde no viviremos más
    se quedaron vacíos los trajes y el orgullo.

    VALS



    Yo toco el odio como pecho diurno,
    yo sin cesar, de ropa en ropa vengo
    durmiendo lejos.

    No soy, no sirvo, no conozco a nadie,
    no tengo armas de mar ni de madera,
    no vivo en esta casa.

    De noche y agua está mi boca llena.
    La duradera luna determina
    lo que no tengo.

    Lo que tengo está en medio de las olas.
    Un rayo de agua, un día para mí:
    un fondo férreo.

    No hay contramar, no hay escudo, no hay traje,
    no hay especial solución insondable,
    ni párpado vicioso.

    Vivo de pronto y otras veces sigo.
    Toco de pronto un rostro y me asesina.
    No tengo tiempo.

    No me busquéis entonces descorriendo
    el habitual hilo salvaje o la
    sangrienta enredadera.

    No me llaméis: mi ocupación es ésa.
    No preguntéis mi nombre ni mi estado.
    Dejadme en medio de mi propia luna,
    en mi terreno herido.

    UNIDAD



    Hay algo denso, unido, sentado en el fondo,
    repitiendo su número, su señal idéntica.
    Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo,
    en su fina materia hay olor a edad,
    y el agua que trae el mar, de sal y sueño.

    Me rodea una misma cosa, un solo movimiento:
    el peso del mineral, la luz de la miel,
    se pegan al sonido de la palabra noche:
    la tinta del trigo, del marfil, del llanto,
    envejecidas, desteñidas, uniformes,
    se unen en torno a mí como paredes.

    Trabajo sordamente, girando sobre mí mismo,
    como el cuervo sobre la muerte, el cuervo de luto.
    Pienso, aislado en lo extremo de las estaciones,
    central, rodeado de geografía silenciosa:
    una temperatura parcial cae del cielo,
    un extremo imperio de confusas unidades
    se reúne rodeándome.

    TENGO MIEDO


    Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
    del cielo se abre como una boca de muerto.
    Tiene mi corazón un llanto de princesa
    olvidada en el fondo de un palacio desierto.

    Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
    que reflojo la tarde sin meditar en ella.
    (En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
    así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

    Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
    y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
    ¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
    abandonada en medio de la tierra infinita!

    Se muere el universo de una calma agonía
    sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
    Agoniza Saturno como una pena mía,
    la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

    Y por la vastedad del vacío van ciegas
    las nubes de la tarde, como barcas perdidas
    que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

    Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

    EL RÍO



    YO entré en Florencia. Era
    de noche. Temblé escuchando
    casi dormido lo que el dulce río
    me contaba. Yo no sé
    lo que dicen los cuadros ni los libros
    (no todos los cuadros ni todos los libros,
    sólo algunos),
    pero sé lo que dicen
    todos los ríos.
    Tienen el mismo idioma que yo tengo.
    En las tierras salvajes
    el Orinoco me habla
    y entiendo, entiendo
    historias que no puedo repetir.
    Hay secretos míos
    que el río se ha llevado,
    y lo que me pidió lo voy cumpliendo
    poco a poco en la tierra.
    Reconocí en la voz del Arno entonces
    viejas palabras que buscaban mi boca,
    como el que nunca conoció la miel
    y halla que reconoce su delicia.
    Así escuché las voces
    del río de Florencia,
    como si antes de ser me hubieran dicho
    lo que ahora escuchaba:
    sueños y pasos que me unían
    a la voz del río,
    seres en movimiento,
    golpes de luz en la historia,
    tercetos encendidos como lámparas.
    El pan y la sangre cantaban
    con la voz nocturna del agua.


    DÉJAME LAS MANOS SUELTAS...


    DÉJAME sueltas las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Deja que mis dedos corran
    por los caminos de tu cuerpo.
    La pasión —sangre, fuego, besos—
    me incendia a llamaradas trémulas.
    Ay, tú no sabes lo que es esto!

    Es la tempestad de mis sentidos
    doblegando la selva sensible de mis nervios.
    Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
    Es el incendio!
    Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
    ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
    hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

    Déjame libre las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
    No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
    es precipitación de furias,
    acercamiento de lo imposible,
    pero estás tú,
    estás para dármelo todo,
    y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
    como yo para contenerte,
    y desearte,
    y recibirte!


      EL PÁJARO Y YO


        Me llamo pájaro Pablo,
        Ave de una sola pluma,
        Volador de sombra clara
        Y de claridad confusa,
        Las alas no se me ven,
        Los oídos me retumban
        Cuando paso entre los árboles
        O debajo de las tumbas
        Cual un funesto paraguas
        O como espada desnuda,
        Estirado como un arco
        O redondo como una uva,
        Vuelo y vuelo sin saber,
        Herido en la noche oscura,
        Quiénes me van a esperar,
        Quiénes no quieren mi canto,
        Quiénes me quieren morir,
        Quiénes no saben que llego
        Y no vendrán a vencerme,
        A sangrarme, a retorcerme
        O a besar mi traje roto
        Por el silbido del viento.

        Por eso vuelvo y me voy,
        Vuelo y no vuelo pero canto:
        Soy el pájaro furioso
        De la tempestad tranquila.



        Matilde, años o días
        dormidos, afiebrados,
        aquí o allá,
        clavando,
        rompiendo el espinazo,
        sangrando sangre verdadera,
        despertando tal vez
        o perdido, dormido:
        camas clínicas, ventanas extranjeras,
        vestidos blancos de las sigilosas,
        la torpeza en los pies.

        Luego estos viajes
        y el mío mar de nuevo:
        tu cabeza en la cabecera.

        Tus manos voladoras
        en la luz, en mi luz,
        sobre mi tierra.

        Fue tan bello vivir
        cuando vivías!

        El mundo es más azul y más terrestre
        de noche, cuando duermo
        enorme, adentro de tus breves manos.



      El viento en la isla

      El viento es un caballo: 
      óyelo cómo corre 
      por el mar, por el cielo. 

      Quiere llevarme: escucha 
      cómo recorre el mundo 
      para llevarme lejos. 

      Escóndeme en tus brazos 
      por esta noche sola, 
      mientras la lluvia rompe 
      contra el mar y la tierra 
      su boca innumerable. 

      Escucha como el viento 
      me llama galopando 
      para llevarme lejos. 

    _____________________________________________________
    PALABRA ESCRITA. Revista de Poesía.
    Número 63. Julio de 2014.
    Director-fundador: José G. Martínez Fernández.
    Dirección: 
    Carlos Dittborn 0500, Block 55, Depto. 209.
    Ñuñoa-Santiago de Chile
    Teléfono: 09-91316993.
    Correo electrónico: josegonzalomartinezfernandez@hotmail.com
    _____________________________________________________

    Publicación editada en Tacna, Perú.
    Tiraje de 1.000 (mil) ejemplares.

sábado, 26 de julio de 2014

PALABRA ESCRITA

Revista de Poesía. Número 62. Diciembre de 2013.


DIECIOCHO POETAS ACTUALES 

DE FAMA MUNDIAL


Carol Bracho (México) / Raúl Zurita (Chile) / Shu Ting (China) /
Jorge Boccanera (Argentina) / Daniela Lucatti (Italia) / Amina Saïd (Túnez) / Lourdes Espínola (Paraguay) / Kim Addonizio (Estados Unidos de Norteamérica) / Alice Sun-Cua (Filipinas) / Joao Maimona (Angola) / Erin Mouré (Canadá) / Ahmad Al-Shahwi (Egipto) / Francisco Serradilla (España) / Xavier Echarri (Perú) / Beatriz Vanegas (Colombia) / Owen Sheers (Gales) / Sergio García Zamora (Cuba)/ Rodrigo Méndes Rodrigues (Brasil)


                     Prólogo y selección:

               José G. Martínez Fernández.


Editorial

Que difícil tarea ubicar a dieciocho poetas actuales que, valga la redundancia, están altamente presentes en la creación literaria de nuestros días. Y lo están a nivel mundial. Prácticamente todos han ganado los premios de poesía más importantes en sus países y en otras naciones. 
Pero la tarea difícil de escarbar por la poética de decenas de autores de diferentes espacios del planeta fue muy grata.
No conocíamos más que a la mitad de estos dieciocho autores y, de ellos conocíamos sólo una mínima parte.
En estos autores gustamos de una poesía que tiene dos ángulos maravillosos: la belleza y la inteligencia.
Es increíble cuánto se emociona uno al ver tanta y tanta belleza construida por la inteligencia de estos hombres y mujeres que, ahora, la "están rompiendo" en el mundo poético.
No hay poema seleccionado aquí que nos deje indiferentes.
Es un cúmulo de maravillas adentrarse en ellos y quedarse unos minutos pensando cuánto tiene que decir el corazón humano embellecido por las palabras.
Aquí los verbos son carnes vivas.
Son frescuras enormes.
Aquí se parte con la figura de la mexicana Carol Bracho, nacida en 1951, y se concluye con el poeta brasileño Rodrigo Méndes Rodrigues, nacido en 1989.
Se pasa por poetas de América, Europa, Africa...
Hay un poema por cada autor. Y se eligió un solo autor por cada país. No había otra opción. 
PALABRA ESCRITA es una revista y una revista de sólo veinte páginas.
Junto a cada poeta se agregó una muy breve biografía suya.
El cometido de mostar algo de los grandes poetas actuales, los nacidos después de la segunda mitad del siglo XX, se ha tratado de cumplir.
Con ello nos damos por pagados, aunque esa palabra sea tan apoética, tan materialista, tan burda al fin.
Lo real es que estamos felices de haber concretado esta tarea.


                                  José G. Martínez Fernández.



CORAL BRACHO  (México, 1951)

UNA LUCIÉRNAGA BAJO LA LENGUA


Te amo desde el sabor inquieto de la fermentación;
en la pulpa festiva. Insectos frescos, azules.
En el zumo reciente, vidriado y dúctil.
Grito que destila la luz:
por las grietas frutales;
bajo el agua musgosa que se adhiere a las sombras. Las papilas, las grutas.
En las tintas herbáceas, instilantes. Desde el tacto azorado.
Brillo
que rezuma, agridulce: de los goces feraces,
de los juegos hendidos por la palpitación.
Gozne
(Envuelto por el aura nocturna, por los ruidos violáceos,
acendrados, el niño, con la base mullida de su lengua expectante, toca,
desde esa tersa, insostenible, lubricidad –lirio sensitivo que se pliega en las rocas
si presiente el estigma, el ardor de la luz– la sustancia, la arista
vibrante y fina –en su pétalo absorto, distendido– [joya
que palpita entreabierta; ubres], el ácido
zumo blando [hielo], el marisma,
la savia tierna [cábala], el néctar
de la luciérnaga.)



CORAL BRACHO es una poeta mexicana. Licenciada en Lengua y Literatura, hace clases en la Universidad Nacional Autónoma de México. 
Bracho ha recibido numerosos premios por su trayectoria, tales como el de la Casa de la Cultura de Aguascalientes por su obra EL SER QUE VA A MORIR, en 1981; y el Xavier Villaurrutia en 2003 por ESE ESPACIO, ESE JARDÍN. Otras de sus publicaciones son: PECES DE PIEL FUGAZ y JARDÍN DEL MAR.


RAÚL ZURITA (Chile, 1951)

LA VIDA NUEVA


MI DIOS ES HAMBRE
MI DIOS ES NIEVE
MI DIOS ES NO
MI DIOS ES DESENGAÑO
MI DIOS ES CARROÑA
MI DIOS ES PARAÍSO
MI DIOS ES PAMPA
MI DIOS ES CHICANO
MI DIOS ES CÁNCER
MI DIOS ES VACÍO
MI DIOS ES HERIDA
MI DIOS ES GHETTO
MI DIOS ES DOLOR
MI DIOS ES
MI AMOR DE DIOS

RAÚL ZURITA es un poeta chileno muy celebrado. El año 1979 apareció el libro de poesía PURGATORIO que causó admiración entre la crítica y el público. Es autor, además, entre otros poemarios, de ANTEPARAÍSO, 1982; CANTO A SU AMOR DESAPARECIDO y EL AMOR DE CHILE. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura el año 2000.


SHU TING (China, 1952)

UNA NOCHE EN EL HOTEL

La declaración de amor, hecha de marcas de labios y lágrimas,
Asciende al buzón valiente
El buzón está frío
Abandonado
Su sello de papel, como una venda, se agita al aire

El alero se eleva y cae delicadamente bajo las huellas de un gato negro
Grandes camiones trituran el sueño hasta dejarlo delgado y duro
El velocista
Entre sueños escucha toda la noche el disparo de salida
El malabarista no puede atrapar sus huevos
Las lámparas de la calle explotan en un fuerte grito
En su capa de yema la noche se vuelve más grotesca.

La mujer en su bata de noche
Abre la puerta de un tirón estremece cielo y tierra
Como un venado corre salvaje y descalza por la alfombra
Una gran palomilla revolotea en la pared
Se hunde en el fuego agrietado de un teléfono que suena

En el recibidor
Silencio
Sólo nieve
Sigue cantando, a lo lejos, en las líneas eléctricas.



SHU TING, sedudónimo de Gong Peiyu, es una célebre poeta. En 1983 fue sospechosa de actividades subversivas contra el Estado por lo que dejó de escribir un tiempo. Una vez que las autoridades disiparon sus sospechas, fue admitida en la Asociación de Escritores Chinos, que a la postre le entregaría dos veces el Premio Nacional de Poesía (1981 y 1983).


JORGE BOCCANERA (Argentina, 1952)

EXILIO

Expulsados de la selva del sur de Sumatra
por los hombres que vienen a poblarla, 130
elefantes emprendieron hoy una larga marcha
de 35 días hacia la nueva ciudad que les fue
asignada.
(AFP. 18/11/82)
No hay sitio para los elefantes.
Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra,
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar.
Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam,
yo sigo a la hembra guía,
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las
          cuatro patas del infierno.
Llegarán a destino –dijo un diario en Yakarta.
Los colmillos embisten telarañas de niebla.
Llegarán a destino,
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne.
Llegarán -dijo el diario.
Más la estampida cruza por suelos pantanosos
y mi patria –la mía- es sólo esta manada de elefantes
       que ha extraviado su rumbo.
¡Guarde celosamente la selva impenetrable este ulular
        de bestias!
Tambores y petardos, acompañan.
Algo de todo el polvo que levantan, es mío.


JORGE BOCCANERA es un poeta de enorme fama en América. Es autor de poemarios como LOS ESPANTAPÁJAROS SUICIDAS, 1974; SORDOMUDA, 1991; SERVICIOS DE INSOMNIO, 2005, entre otros. Ha ganado el Premio Casa de las Américas de Cuba, el Premio Internacional de Poesía Camaiore de Italia y, a lo menos, una decena de premios más. 


DANIELA LUCATTI (Italia, 1953)


DOS POEMAS

1

¿Vinieron luego las nieblas
 al fin?
sílabas disueltas dentro de humores
pequeñas y grandes fuentes
agua de nuevo
y viento
y tú
de trashumaciones
transposición mínima


2

Se abren en el viento
las palabras
anclas de papel
polvo
cuerdas y ladridos
emblemas de pausas
¿en ese contexto
tañes
entonces las voces de la tarde?


(Traducción de Carlos Vitale)

DANIELA LUCATTI es una poeta italiana de gran renombre. Entre otros libros, ha publicado, ESTATUA DEL GESTO. 


AMINA SAÏD (Túnez, 1953)

EN EL GRAN FUEGO DE LA TIERRA

se endurece esta arcilla perecedera
trabajada por nuestras manos
en pos de qué conquistas irrisorias
hemos entrado
en el sexo volcánico del mundo
su breve y violenta apertura
su milagro convulsionado donde tiembla
el oscuro labio de una rosa
desenmascarar el silencio
que se construye con un soplo
nos roza antes de cerrarse
invisible y secreto
esa esperanza nos anima
los pájaros nos miran
callan cuando pasamos
porque una palabra tras otra
avanzamos ignorando la meta
por conocerla ya demasiado
una palabra tras otra
su encadenamiento inquieto
sobre un hilo incierto
yo soy el lugar en el que caí
yo soy el lugar del que provengo
aquel hacia el que voy.


AMINA SAÏD es una gran poeta. Su padre era tunecino y su madre francesa. Estudió literatura en la Sorbona. En 1988 le fue concedido en Marsella el premio Jean Malrieu y en 1994 el Charles-Vildrac que otorga en Paris la Societé des Gens de Lettres. Actualmente trabaja como periodista en París.




LOURDES ESPÍNOLA (Paraguay, 1954)



IN MEMORIAM


Albert Camus

Meursault con el sol en los ojos,
y la humanidad.
Confrontación,
dicotomía,
todo desde el lejano prisma:
el suicidio y el resto.
Imposibilidad,
indiferencia,
mutilación de miedos, culpa, sueños:
rito
diario y preciso.
El mismo final, pero no más allá,
y el día tan radiante.

Y de nuevo siento vivir
los dormidos nervios
muertos por antiguas manos.
¿Cuándo aprenderán los hombres
a no...? El corazón despellejado
y la espera.


LOURDES ESPÍNOLA es una destacada poeta del Paraguay actual. Es autora de los poemarios: VISIÓN DEL ARCÁNGEL EN ONCE PUERTAS (1973); MONOCORDE AMARILLO (1976); TÍMPANO Y SILENCIO (1986);  y PARTIDAS Y REGRESOS (1990), entre otros libros.


KIM ADONNIZIO (Estados Unidos de Norteamérica, 1954)


AFFAIR


¡Dios!, qué sexual que es abrir una cerveza cuando habías jurado que no ibas a beber
esta noche,
tomar ese primer trago profundo, ver la espuma retroceder dentro del largo cuello
de ámbar

en la botella de Pacífico mientras te acomodas en la barra, el derramamiento en la
cabeza
que te obliga a doblarte para pegar tu boca contra el frío labio

y beber, porque tú lo que eres es una bebedora, ¿no es cierto?—tal vez no una
lujuriosa,
no una alcohólica, al menos no todavía, pero la mayor parte de las noches

tú no quieres un vaso con algo, no necesitas el gesto
de alcanzarlo, levantarlo en lo alto, tragar y saborear

la dulzura, o la quemadura, pues sabes que te vas a entregar a él
como una amante, sin importar si él llena o no el globo goteante de tu corazón

¿Ya no crees en intentar llenarlo, sin importar las probabilidades?,
¿no crees que aún pueda suceder? ¿No eres tú ese tipo de mujer?




(Traducción de Gustavo Adolfo Chaves).

KIM ADONIZZIO es una de las grandes figuras de la nueva poesía mundial. Norteamericana. Recibió la beca Guggenheim en 2005 y el  National Endowment for the Arts. Esta dama ha alcanzado un alto espacio en la poesía de su país.




ALICE SUN-CUA (Filipinas, 1955)

AL VER EL GUÉRNICA EN EL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA

Su inmensidad conmociona.
Seres humanos, o lo que queda de ellos,
tienen las bocas totalmente abiertas –en agonía, en desespero,
en extremo dolor. El caballo, galopante.
Oscuridad
Busco siempre la sombra
Todo es oscuro pensamiento
El cielo duerme en mis ojos,
La luna es trozo y trozo.
Encontraré la verdadera sombra
En la pradera del día del Juicio
Cuando todo perecerá
Y sólo la oscuridad de Dios será visible
Sueño en la oscuridad
Estaba demasiado oscuro alrededor y en este sagrada oscuridad el Amor dio a luz un niño. La Madre Amor sabía que se trataba de mi Sueño. El sueño abrió sus ojos. Ojos demasiado negros en aquella oscuridad, y en tanto oscurecía comenzaba a encogerse el corazón del sueño. “Ven aquí”
–Dijo el amor– tranquilo, dame tu mano y yo te llevaré a través de este dolor
Es una pena –estaba oscuro en todas partes–
En el cuarto
En el patio
En el corazón.
El Sueño suspiró y murió
El sueño partió a los espacios sin luz.

[Traducción: Andrea Cote]

ALICE SUN-CUA es una poeta filipina. Es, además, traductora y médica. Entre sus libros publicados se encuentran: PROFECÍAS TRAZADAS Y OTROS POEMAS, 2001. Traductora del poeta español Miguel Hernández al Hiligaynon, una de las lenguas de Filipinas. Ha traducido también, al inglés, a Pablo Neruda. 


JOAO MAIMONA (Angola, 1955)

LA LUZ

No le lances a mi pecho
palabras sórdidas palabras viejas
a mi pecho no le lancen
palabras viejas palabras sórdidas
inventaré las mías
en el piso de la ciudad
en el suelo del campo
en la oscuridad de la soledad.
A mi camino no le lancen
palabras viejas palabras sórdidas
iré en busca de la palabra
donde los hombres desconocen el grito
iré en busca de la palabra
donde los hombres cultivan en el pecho
las palabras que han de ser dichas:
dichas a la ventana de la ciudad
iré en busca de la palabra
y diré lo que se dice entre las paredes
para que de la palabra nazca la luz.
No me lancen palabras sórdidas
palabras viejas
inventaré las mías
y seré un pedazo de palabra.

JOAO MAIMONA, poeta nacido en Angola que a los seis años emigró a Zaire, por lo que algunos le llaman angoleño o angolano y otros lo consideran zaireño. Además de enorme aeda es dramaturgo y crítico; médico veterinario e investigador. En 1984 obtuvo el Premio de Poesía “Sagrada Esperanza” en el concurso Camarada Presidente organizado por el INALD.



ERIN MOURÉ (Canadá, 1955)

DUETO

La más pequeña de rizos blancos, miro de cerca, sonríe.
Ramsés se encuentra en las macetas (un correo electrónico de las pirámides).

Se toca la caja torácica, con cautela,
a su derecha: se hace daño aquí.

Me dan a la lengua.

Las semillas del cosmos crecen como las amapolas, sugiero.

Amapolas rojas, le pide?

Los flagropes aún, iluminada por el sol. No hay ruido en el metal.
Voy a abrir la puerta cuando llegue a él, le digo.

Ella se encuentra de nuevo. Esto se siente bien, se siente mejor.


A ribprint en mi mano. Lo guardo.

(Un coyote en píxeles. Para mostrar de ella.)

ERIN MOURÉ es un poeta de nacionalidad canadiense. Es autor de COMBUSTIBLE DOMÉSTICO, 1985; BUSCAR PROCEDIMIENTOS, 1996. Ha ganado numerosos premios de poesía.






DICHOS DEL EXILIO (Egipto, 1960)

AHMAD AL-SHAHAWI

La tierra es una cárcel,
y los cielos guardan las estrellas fugaces.
Huye,
entra en el trono del
amor,
pues la muerte es una criatura,
y tu lugar es el desierto.
Tu secreto se ha difundido,
y la duración de tu tiempo surge de una rosa.
Visitarás un istmo
y serás aniquilado,
mas tu alma permanecerá indescifrable.

AHMAD AL-SHAHAWI, es un poeta egipcio. Obtuvo el Premio UNESCO de Letras y en 1998 el premio Kavafis de poesía. Es miembro de la Comisión de Poesía del Consejo Superior de Cultura de Egipto desde el año 2001. Ha publicado 10 libros de poemas, entre ellos: LOS DICHOS, EL LIBRO DEL AMOR, EL LIBRO DE LA MUERTE. Su obra poética denota un profundo conocimiento del patriotismo sufí musulmán, del Maghreb árabe hasta el persa, pasando por Egipto.


FRANCISCO SERRADILLA (España, 1965)


 

ANILLOS DE SATURNO


Que el tiempo no transcurre como giran los astros,
suavemente, dejando
un rastro azul de octavas y becuadros,
un teorema perfecto en la mano de Newton,
sino que, brutalmente,
como arpón que quisiera extraerse al recordar,
desgarra los violines, triza los monumentos,
nos abate.
            
 
FRANCISCO SERRADILLA, poeta español. Con sólo 22 años, obtuvo el Premio Adonais de Poesía con su libro EL BOSQUE INSOBORNABLE y poco después el Premio Florián de Ocampo de la Diputación de Zamora, con el libro ESCRITO EN UNA ROCA. Ha publicado varios otros libros.
En 1997 se doctoró en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid.
Esa formación científica lo acerca a una poesía de cuidada factura, de ritmo marcado y formas de estructura clásica que intentan emular poéticamente la belleza de un teorema. 
Alejado de corrientes poéticas, en sus poemas se mezclan filosofía, ciencia y sensibilidad para formar un sistema complejo en el que la memoria y la brillantez verbal son pilares esenciales.


XAVIER ECHARRI (Perú, 1966)

APARTAMENTO

El cajón del velador es un osario de ángeles,
Del parquet brota pasto,
Del caño salen lágrimas,
La ducha sabe.
La claraboya nos sostiene del cielo, y el cielo, raso, se
comba.
(Por ahí podría entrar un venado si es que
simplificara su cabeza).
El cuadro es un vacío sin marco.
La televisión un médium de masa.
La cortina revienta contra las rocas.
Los muebles se sacuden el polvo y hacen turno ante la
cola del baño.
Las sillas, en cuclillas, meditan.
La refrigeradora interrumpe su ronquido, y la nevera se
calienta.
Los parlantes tienen la lengua afuera.
El tocadiscos se inyecta, el disco pide a gritos
una camisa de fuerza.
El teléfono entra al baño.
El despertador siente que se le viene.
El foco es
pera triste:
Di.


XAVIER ECHARRI. Poeta peruano. Ha publicado LAS QUEBRADAS EXPERIENCIAS Y OTROS POEMAS, 1933. Es uno de los grandes poetas latinoamericanos actuales. 




 BEATRIZ VANEGAS (Colombia, 1970)


EN LA PUERTA

Cuando abres la puerta de tu casa,
es posible que halles la síntesis de tu vida.
Es todo un evento desplegar la puerta.
Aunque pasen los años y el hastío apolille
tus sueños de aventura, allí, en la puerta,
encontrarás las piezas
para completar el rompecabezas de tu ser.
Hallarás la alegría en la carta
que te anuncia el fin de la ausencia.
La desazón y las sin salidas
en los recibos incalculables.
El aburrimiento en la visita indeseada.
La ilusión en la invitación anhelada.
La zozobra en los golpes a la medianoche.
Abres la puerta para salir de la jaula.
Cierras la puerta para proteger el amor
y desbordar la ternura.
Al pie de la puerta añoras a quien se fue.
Al pie de la puerta ocurre el regreso.
La tarde entra por ella
y el alba y su soledad también.
Es todo un evento desplegar la puerta;
aunque pasen los años y el hastío apolille
tus sueños de aventura, allí, en la puerta,
encontrarás las piezas
para completar el rompecabezas de tu ser.

BEATRIZ VANEGAS es una destacada poeta colombiana. Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia (1993); Premio Internacional de Poesía Pilar Paz Pasamar de Jerez, España (2010); Premio Nacional de Poesía Casa Silva (2012).


OWEN SHEERS (Gales, 1974)


NO ERAS AÚN MI MADRE

Ayer encontré una foto
De tus diecisiete años,
Llevando un cabello y sonriendo
No eras aún mi madre.

Aquel sombrero de montar escondía tu cabello
Y tus piernas eran largas y delgadas como las de un chico.
Sostenías el caballo por el cabestro,
Tu mano un puño bajo su mandíbula inmensa

Los árboles frondosos permanecen al fono
En el cielo granulado de una vieja fotografía,
Pero lo que me atrajo fue tu rostro que era el mío.
Y pensé, por un segundo, que éramos la misma persona.
Pero entonces vi la chaqueta de mujer,
Ajustada en la cintura, el pantalón de montar,
Y desde luego la fecha, garabateada en una esquina.

Todo esto me confirmó una vez más
Que eran tus diecisiete años, llevando un caballo
Y sonriendo, no eras aún mi madre,
Aunque yo era ya, sin duda, tu hijo.


OWEN SHEERS, poeta galés, nacido en Fiji. Creció en una pequeña localidad al sur de Gales. Fue galardonado con uno de los premios Eric Gregory y con el Young Writer¹s Award concedido por la revista Vogue. En 2000 publicó su primer libro de poemas, THE BLUE BOOK,  nominado al Mejor Libro Galés del Año y al Forward Prize Best 1st Collection de 2001. Pero fue su debut en prosa, THE DUST DIARIES, 2004, el que finalmente ganó el premio al Mejor Libro Galés en 2005, además de ser nominado al Premio Ondaatje de la Royal Society of Literature.
Ha obtenido varios otros premios.
Algunos de sus poemas han sido traducidos al español por Mauricio Contreras y Carlos Almeyda Gómez.




SERGIO GARCÍA ZAMORA (Cuba, 1986)


DIARIO (PERSONAL) DE CAMPAÑA


La turbación que eres
sale al balcón de la patria
a llorar por la patria.
Carga el jolongo a través de ciudades
que lucharon contra lo colonial
y hoy sobreviven gracias a lo colonial.
Sortea el mar inexistente de Santa Clara
creyendo llevar el remo de proa,
el remo de tu vida, por supuesto, el único remo.

La turbación que eres desembarca
en las costas que son otros,
en las playas de Caibarién o Matanzas
si es posible.
Ciertas familias le dan cobija
como a insurrecto, como a prófugo;
ceden su cama para ti, sus jarros de miel,
el café que la turbación degusta
mientras lee poemas para la turbación ajena.

Después del día mambí,
cuando el cuerpo se tumba en la hamaca,
en la hamaca del sueño nacional
a dormir la turbación,
las acres cosas de tu vida
parecen, no sé, un poco dulces.

SERGIO GARCÍA ZAMORA. Joven poeta cubano ha obtenido diversos premios.  Poemas suyos han sido publicados en revistas de Puerto Rico, Honduras, México y Guatemala, así como en publicaciones nacionales. Es autor de POESÍA DE PRIMAVERA, 2009; PODA, 2010; EL VALLE DE ACOR, 2012. Ha ganado más de una decena de galardones literarios.



RODRIGO MÉNDES RODRIGUES (Brasil, 1989)


MAÑANA, DE MAÑANA, SÓLO MAÑANA

Mañana
Por la mañana,
El sol brillará de nuevo.
Yo voy a despertarlo.
Mi corazón está más caliente
Y escribo con furia,
Euforia, agitación, inquietud, la glorificación, la consagración…
Como un niño
Comprar un helado
Quiero saborear las palabras,
El abuso de adjetivos,
Sentir las interjecciones,
Amar nombres,
Y así mi corazón para descongelar
Voy a ser más libres,
Libres para buscar las palabras olvidadas,
Olvidado no te perderás
Que cayó en desuso
Ahora quiero criarlos
Por el amor de la gramática
Por el pensamiento de la lingüística
Pido disculpas a los poetas
Para decirlo de vez en cuando con elocuencia poética
Pero así es como soy
Un libertario
En busca de la libertad
Y de ser la pulga
Y las estructuras super-conjunto
Legítimamente reclamar
Por ser el hijo de otro
Yo también puedo criticar a la generación
La cultura, la moral, oral…
¡Eso es todo!


RODRIGO MÉNDES RODRIGUES. Brasileño nacido en Sao Paulo en 1989. Es el más joven de los grandes poetas latinoamericanos actuales.


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PALABRA ESCRITA.
Revista de Poesía. Número 62. Diciembre de 2013.
Fundador-director: José G. Martínez Fernández.
Celular: 09-91316993.
Carlos Dittborn 0500, Block 55, Depto. 209.
Ñuñoa-Santiago de Chile.

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Editado en Tacna, Perú.
Edición de 1.000 (mil) ejemplares.

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