miércoles, 26 de agosto de 2015

DOS IMPORTANTES POEMAS DE VICTORIANO VICARIO


ODISEA

Aquí la luna es sólo una paloma,
Un lirio apenas de metal o piedra.
Crece la soledad y crece el vino,
Y la noche es un río de aguas lentas.
Para morir un dulce sol de abejas
Apenas conocido por el sueño,.
Apenas muerte azul, apenas lluvia,
Amor apenas vivo, apenas muerto.

Yo no podría en tu ciudad morirme
Entre tanta paloma cenicienta,
Entre tantos corceles moribundos
Y un solo ángel de arena.
Qué dorado orfeón arrastraría
La tarde antigua y las estatuas llenas
De tanto olvido y tanto mar de azufre?
¡Oh! dorado castigo de agua muerta.

Pero, violín perdido, dulce lirio
Quebrado en una euforia de ceniza.
Perdido afán del corazón sin eco
Entre violentos soles. La escondida
Tristeza asoma su linterna sorda.
Y es un ángel de nieve tu sonrisa.




LA SOLEDAD Y EL HUMO

Tú no has sabido nada, pero la luz tan vieja me persigue
Y apenas hay alguna puerta, apenas,
Si tú me has dicho: el sol ha muerto.
Hay que encender linternas.
Nadie ha tenido tanto oro hoy día
Y tanta muerte. Llenas
Las manos de jazmines, me has besado
Y te has dormido entre mi voz, apenas

Si supieras como el mar me llama
Con sus cóleras grises y sus negras
Historias de naufragios, estarías
Modificando el sol, por una hebra
De soledad te arrimas a mi sombra
Y es un sollozo de ámbar tu melena.

Había tantos días para amarse
Y tantos soles rotos en la arena
Que te perdiste bajo un rubio esmalte
De caracoles musicales. Era
Mi antiguo amor la soledad, y estabas
Con un ángel y un ancla en la diestra.

Porque si el regresar hubiera sido para morir,
¿Qué río de aguas lentas me llevaría ahora?
Si tus manos no han conocido el lino ni la rueca
Mi corazón insomne te diría
Que se muere en el mar. Y muere apenas.





Victoriano Vicario (1911-1966). Poeta Chileno. Autor de: “El lamparero alucinado”  1937, y “Fabula de Prometeo”, 1942.

sábado, 25 de julio de 2015

GRANDES POEMAS DE WINNÉT DE ROKHA




DOMINGO SANDERSON

Cierro los ojos anticipándome a lo definitivo, y la ventana
del tiempo se disgrega,
vienen ellos y ellas, tú y yo, nuestros hijos, y vosotros todos,
se ha vivido el destino y la forma: marfiles, corales, ébanos y estrellas.

Inútil añoranza, inútil afán de insecto laborioso y alas de agua,
vidas que se precipitan del cerebro al mar y del mar al cerebro,
allí estáis vosotros, aquí estamos, allí estaréis vosotras un largo año.

Como el viejo Domingo Sanderson, mi abuelo, en la cuadrada
plaza de provincia,
soleada plaza con pesados árboles y pájaros municipales,
soledad y polvo, en las carreteras, en las puertas, en los campanarios,
soledad y polvo en las almas de los muebles y los tristes,
mirando cómo emigran los murciélagos que traen tiempo y miedo.

Porque una vez, entre siglo y siglo,
vivió y murió entre libros y sueños, entre libros y espanto,
entre libros y brujería, y demonio y sacrilegio,
en el cual Voltaire, enfundado en una roja capa muerta,
miraba enjuto y pálido, lleno de ángulos y fosforescencia prohibida,
-libros y sueños, libros y libros- maldición y conjuro.

Hijos, voluntades dispersas, enfermizas, criaturas de dolor y de rencor,
ajenas, esporádicas criaturas con un nombre en el extremo de las uñas.

Tres o cuatro fechas y en la memoria de algunas
estampas, una visión equívoca,
eso, de Domingo Sanderson, el políglota,
libros, y libros a la espalda, con ellos de casa en casa,
libros y libros y libros,
con ellos de pensión en pensión, encajonados, llovidos,
rodando, acumulados como piedras de piedra,
dolor y cansancio y libros, escrituras y escrituras en
caligrafía de dolor y sueños.

Setenta y anchos cuatro años sobre la irrealidad,
setenta y anchos cuatro años de combate sin combate, de duda;
LOS SUYOS, maldicen el cadáver;
los libros amontonados no hablan,
los libros deshojados como castaños, son quemados,
y el cuerpo solo, marmóreo, inmutable, desciende solo y sin libros,
solo, absolutamente solo, inútilmente solo,
con el abecedario entre los dientes.

Abro los brazos estrechando lo inútil inconmensurable:
mitos, libros, ríos, libros, desengaños, libros, libros, libros,
tú y yo entre los doscientos crepúsculos…

ESCENARIO DE MELOPEA EN ANTIGUO

Cóncavo, con estalactitas y estalagmitas,
todo blanco, como el dedo de la mañana,
y un tapiz rojo, ensangrentado y repitiéndose,
donde mi zapatilla es una sola pepa de sandia.

Todo ojo se copia en los espejitos de mis uñas,
y mis brazos caen, se levantan y caen otoñándose.

La palabra se hace mariposa de noche,
pestañea, gira, se detiene, abre su corazón de perla inopinada
y se prende a un eco que rueda,
lentamente, desdoblándose, persiguiendo su órbita,
como una cabellera de astro que se disuelve.


AMARILLA Y FLOR DE AGOSTO

¿Sientes cómo la araña hila su encaje
de sombra enmohecida?...

Ven, la flacura del Invierno
ha extendido su manta de cáñamo maldito.

Como en aquellos días de oro,
tu conciencia y mi espanto,
acarician la línea fugitiva
de mi corazón inocente.

WINNÉT DE ROKHA fue una brillante poeta chilena del siglo veinte.

domingo, 7 de junio de 2015

MADRE (Edgardo Tello)


Desde el recuerdo
grato
de la sangre
te llamo
como un niño
que ha perdido sus juguetes.
Con mi soledad
de espalda a la alegría,
recorro
los cuatro metros de mi celda.
Sufro, es cierto. Pero no es por mí
sino
por haber quitado
la dulce sonrisa de tus labios.
Por eso es necesario
decirte
que las aguas amargas,
la soledad y el dolor
no cierran
a tu hijo
las Puertas de la Esperanza.
Quiero, así,
que el mensaje de mi canto
lleve
la alegría a tu costado,
cuando sepas
que en la primera aurora de nuestro pueblo
estaré a tu lado.

miércoles, 15 de abril de 2015

NOCTURNO a Rosario (Manuel Acuña, mexicano)




I
¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
        II
Yo quiero que tu sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
        III
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
        IV
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
        V
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Qué quieres tu que yo haga
con este corazón?
        VI
Y luego que ya estaba
concluído tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta alla a lo lejos
la puerta del hogar...
        VII
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!
        VIII
¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por tí, no mas por ti.
        IX
¡Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
        X

Esa era mi esperanza...
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!

sábado, 7 de febrero de 2015

LOS MADEROS DE SAN JUAN (José Asunción Silva, colombiano)


¡Aserrín!
¡Aserrán!

Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque,
los de Rique
alfeñique
¡Los de triqui,
triqui, tran!

Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela le sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.

Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan.
¡Triqui, triqui,
triqui, tran!

Esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve, están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que ha tiempos, las formas reflejaron
de cosas y seres que nunca volverán.

Los de Roque, alfandoque
¡Triqui, triqui, triqui, tran!

Mañana cuando duerma la Anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
¡de aquella voz querida las notas vibrarán!

Los de Rique, alfeñique
¡Triqui, triqui, triqui, tran!

Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están,
la Abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.

¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque
los de Rique
alfeñique
¡triqui, triqui, triqui, tran!
¡triqui, triqui, triqui, tran!

martes, 23 de diciembre de 2014

PALABRA ESCRITA. Revista de Poesía. Número 64. Diciembre de 2014. (Edición virtual)




DIECIOCHO GRANDES POETAS CHILENOS NORTINOS DEL SIGLO VEINTE


Manuel Magallanes Moure

Carlos Mondaca Cortés

Víctor Domingo Silva

Gabriela Mistral

Neftalí Agrella

María Monvel

Fernando Binvignat

María Isabel Peralta

Begnino Ávalos Ansieta

Andrés Sabella

Mahfúd Massís

Nana Gutiérrez

Pedro Humire Loredo

Óscar Hahn

Florencio Faúndez Saavedra

Ariel Santibáñez

José Martínez Fernández

Mayo Muñoz


Selección: José G. Martínez Fernández

(PALABRA ESCRITA, la revista de poesía de mayor permanencia en la historia del norte de Chile)



NADIE VE, NI TÚ MISMA (Manuel Magallanes Moure, 1878-1924)


Como el rayo de sol que envuelve al árbol
y que hace florecer todas sus ramas;
como la onda de agua cristalina
que da al rugoso tronco fresca savia,
así en redor de mí, como un divino
efluvio que hace florecer mi alma,
así como la onda cristalina,
dándome un vigor nuevo estás, mi amada.

Como la flor su aroma, como el rayo
de sol su aura ardiente, como el agua
su frescura vital, así te llevo
conmigo, así de mí nunca te apartas.
Ante mi vista erguida te hallo siempre,
siempre estás al final de mis miradas:
te ven mis ojos cuando estoy despierto,
y si dormido estoy te ve mi alma.

Aunque nunca se unieron nuestras bocas
y nunca nuestros brazos en guirnalda
de amor entrelazáronse, mis labios
están sobre tu boca perfumada
continuamente. Nadie, ni tú misma,
nadie ve con qué dulce, con qué blanda
suavidad van mis labios oprimiendo
tu boca tan pequeña y tan amada...

Nadie ve, nadie ve cómo rodean
mis brazos tu cintura delicada;
cómo mi cuerpo roza el cuerpo tuyo,
cómo te estrecho a mí, cómo te palpan
mis manos temblorosas. Nadie advierte
cómo, ávido de ti, caigo a tus plantas!
Nadie ve, ni tú misma, que te adoro
con toda la ternura de mi alma...

MANUEL MAGALLANES MOURE nació en La Serena, Región de Coquimbo.


CANSANCIO (Carlos Mondaca Cortés, 1881-1928)

Quien pudiera dormirse, como se duerme un niño;
sonreírle al ensueño del goce y el dolor,
y soñar con amigos y soñar el cariño,
y hundirse, poco a poco, en un sueño mayor.

Y cruzar por la vida sonambulescamente,
los ojos muy abiertos sobre un mundo interior,
con los labios sellados, mudos eternamente,
atento sólo al ritmo del propio corazón…

Y pasar por la vida sin dejar una huella…
Ser el pobre arroyuelo que se evapora al sol…
Y perderse una noche, como muere una estrella
que ardió millares de años, y que nadie la vio.

CARLOS MONDACA CORTÉS nació en Vicuña, Región de Coquimbo.


EL REGRESO (Víctor Domingo Silva, 1882-1960)

Desperté llorando

por mi hogar desierto,

por mi infancia ida, por mi padre muerto.

Días, meses, años han pasado ya

y en la casa en ruinas,

desde los cimientos

hasta las cornizas de los aposentos,

¡todo qué distinto, qué cambiado está!

Me acosté llorando por las viejas horas

(mañanas alegres, tardes soñadoras,

perezosas siestas).

Me dormí y soñé que "él" había vuelto

de un viaje lejano,

curvas las espaldas y el cabello cano...

también muy distinto de cuando se fue.

Aguardando siempre, ¡siempre su regreso!,

no nos extrañamos.

Sentimos su beso

sobre nuestras frentes,

tibio y familiar.

Mi madre suspira.

Los viejos sirvientes

tienen a su vista gestos reverentes

y el can favorito se pone a brincar.

¡Qué viaje tan largo, tan largo Dios mío!

¡Durante su ausencia,

qué rachas de hastío,

qué sombras de pena,

qué nieblas de horror!

Él calla.

Parece que lee en nosotros:

la tristeza de unos,

el cansancio de otros

y en todos un mundo de ensueño y dolor.

¡Qué viaje tan largo, tan largo, Dios mío!

Ante la ceniza del hogar ya frío,

rodeado de todos nos pregunta:

-Y bien, ¿muy viejo me encuentran?

Hablen sin cuidado.

-Sí, padre - decimos - estás muy cambiado.

Y él: -¡Pobres muchachos!

¡Ustedes también!

VÍCTOR DOMINGO SILVA nació en Tongoy, Región de Coquimbo.


GABRIELA MISTRAL (1889-1957)

DAME LA MANO

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas rosa y yo esperanza;
pero tu nombre olvidarás.
Porque seremos una danza
en la colina, y nada más...


GABRIELA MISTRAL nació en Vicuña, Región de Coquimbo.





MEJILLONES (Neftalí Agrella, 1896-1957)


Pueblo a orilla de la soledad

caminando irreal por tus áreas de silencio,

pienso en tus flores saladas,

en la arena tibia

y en el órgano del viento;

atravieso por tus días brillantes;

vidrio de mar, añil en el horizonte,

paseo hasta los vivacs de estrellas

que limitan la oblicua planicie de la noche;

la bahía diurna con lobos de hule

y con gaviotas circunflejas

recuerdan mis domingos de adolescente

en el viejo muelle maquillado con brea

y también el balandro de ala única

en el perfil dulce de la costa

con un monóculo de estrella

en la cita nerviosa.

¡Ah, pueblo simple, marcho

múltiples veces en secreto

por tus kilómetros de soledad!


NEFTALÍ AGRELLA nació en Mejillones, Región de Antofagasta.




ES QUE YO ERA LA LUNA (María Monvel, 1899-1936)


Es que yo era la luna
y es que tú eras el sol.
Cuando resplandecías
blanca brillaba yo.
Me miraban diciendo:
'¡qué dulce resplandor!'
y bajo mis destellos
de clara respiración
se amaban los amantes
con más ardiente amor.

Es que yo era la luna
y es que tú eras el sol.
Las gentes lo ignoraban
y lo ignoraba yo.
¡Yo creía que mío
era todo el fulgor!
Pero un día en el cielo
el sol apagó Dios.
No brilló más la luna
ni nunca más bañó
rostros de amantes pálidos
con pálido fulgor.
Como apagada escoria
en las nubes quedó
y supo ¡oh desencanto!
que no era un resplandor,
sino un reflejo pálido
que le mandaba el sol.

Tú eras el sol, mi vida,
y la luna era yo.


MARÍA MONVEL nació en Iquique, Región de Tarapacá.



LA MUERTE DE LA PALOMA (Fernando Binvignat, 1903-1977)

Una paloma se murió, ¡Dios mío!
Como una rosa yace sobre el prado.
Por ella el día amaneció nublado
y está llorando de dolor y frío.

Tiene el coral del corazón vacío.
La vena de su arrullo se ha secado
y en su plumaje de fulgor nevado
el cielo se desangra de rocío.

La hierba se le ofrece en verde cuna
para que duerma su quietud de luna
y el jazminero le dará su aroma,

a fin de que hecha flor en Dios despierte
y se olvide del trance de su muerte,
de su temprana muerte de paloma.


FERNANDO BINVIGNAT nació en Coquimbo, Región de Coquimbo.



               
NUNCA (María Isabel Peralta, 1904-1926)

Nunca hallé el camino
la buena mano amada;
la busqué por las sendas florecidas
y la estéril llanada.

Nunca la voz que trina
me acarició el alma;
la voz que llorea, donde mi cortijo
trémula y amarga.

Buena mano de hermano
que a mis labios sedientos,
vino de amor escancie.

Tibia y segura mano
que ha de empuñar un día
los remos de mi nave.


MARÍA ISABEL PERALTA nació en Paihuano, Región de Coquimbo.



SINFONÍA CORAL (Begnino Ávalos Ansieta, 1909-2002)

(En homenaje a L.V. Beethoven)

El Himno a la Alegría, cantemos.
Para cantar a la paz, anudemos
nuestras voces en un canto fraternal.
Para ahuyentar las angustias del hombre
y abatir el fantasma del odio,
cantemos al amor... ¡Cantemos!...
cantemos a la paz... ¡Cantemos!...
al amor y a la vida... ¡Cantemos!...

Detente, si oyes cantar... Escucha...
porque allí tú encontrarás
voces profundas, cordiales,
y palabras de esperanzas.
Junto al milagro del trigo,
junto al sabor de las mieles
y al sabor de nuestros vinos.
El malvado no canta, porque es incapaz de amar.
Para cantar a la paz,
que las almas por el mundo
se anuden en noble afecto.
Paz en el aire, paz en las voces,
en el origen de las palabras,
paz en el vino, paz en las manos
en la fragancia de los claveles.
Paz en el vuelo de las palomas.
Para apagar las espadas de sangre,
hay que erigir los cantares de amor.
Para atajar la metralla asesina,
abracémonos, hermanos,
En un coro universal.
BENIGNO ÁVALOS ANSIETA nació en la Oficina Salitrera Santa Luisa, Región de Atacama.




 CANTATA ESCONDIDA EN UN CACHARRO (Andrés Sabella, 1912-1989)

Bebo el agua de Toconce
y en el agua bebo Tiempo;
la distancia, también, bebo,
llena de sombras y brotes.

Bebo el agua de Toconce
para beber los secretos
de lo próximo y lo lejos
del Ande - raíz de cobre.

Bebo el agua de Toconce
y bebiéndola renuevo
esa luna que en mis huesos
va muriendo a borbotones.


ANDRÉS SABELLA nació en Antofagasta, Región de Antofagasta.


OTRO TRAJE (Mahfúd Massís, 1916-1990)

Este traje de perro que llevo,
traje de malhechor
muerto hace siglos en esta tierrra,
y en que los huvos del tiempo dejan su madra trompa,
quiere erguirse como soldado, ir a la sierra
donde mataron al Comandante.

Pero
!qué piernas cansadas! ! Si llevo
tres mil años metido en esta pirámide, podrido, glacial,
y América, qué América, exigiendo, siempre exigiendo
machos terribles, y no
un animal cansado como yo, angélico, lúbrico, ensimismado,
haciendo versos huevones que nadie lee,
que ni yo mismo leo,
por que aprendí a escribir sin haber leído el libro del mundo.

Madre,
vuélveme
a parir
de nuevo.

Tírame al barro,
quiero ser un soldado saliendo de una casa vacía,
lejos de los poetas,
o de las putas con alas de mariposa,
o
por último
déjame en Bolivia, aunque me corten los dedos
con los que intento escribir
esta canción
de loco
derrotado.

MAHFÚD MASSÍS nació en Iquique, Región de Tarapacá.




PIE EN TIERRA (Nana Gutiérrez, 1924-1985)


La eternidad

la

eternidad qué

me importa

a

mí la

eternidad!

Yo

quiero

Volar

en esta

realidad.


NANA GUTIÉRREZ nació en Arica, Región de Arica y Parinacota.




HERMANA MAMÁ (Pedro Humire Loredo, 1935)

Hermana mamá, mamá hermana

A dónde quiera que fueras

Yo a tu encuentro

Iría.


Si al cielo vas

Allá yo voy.


Si al inmenso desierto te vas,


Allá yo iré.



Si a aquella helada puna fueras


Yo a tu encuentro


Iría.



Si al mank’asaya (1) fueras,

Allá yo iré.


Si al araxsaya(2) fueras,

Allá yo iré.



Si al otro lado de la cordillera

A la gran selva,

Te vas

Yo a encontrarte

Iría.



Glosario:

1.- La heredad de abajo.

2.- La heredad del lado de arriba.

PEDRO HUMIRE LOREDO nació en Arica, Región de Arica y Parinacota.




GLADIOLOS JUNTO AL MAR (Óscar Hahn, 1938)

Gladiolos rojos de sangrantes plumas
lenguas del campo llamas olorosas:
de las olas azules amorosas
cartas os llegan: pálidas espumas
Flotan sobre las alas de las brumas
epístolas de polen numerosas
donde a las aguas piden por esposas
gladiolos rojos de sangrantes plumas .
Movidas son las olas por el viento
y el pie de los gladiolos van besando
al son de un suave y blando movimiento .
Y en cada dulce flor de sangre inerte
la muerte va con piel de sal entrando
y entrando van las flores a la muerte.


ÓSCAR HAHN nació en Iquique, Región de Tarapacá.



ROPAOVEJERA (Florencio Faúndez Saavedra, 1947)


Hurgas en mis cosas
mi rostro
mi acento
mis iniciales
mi ropa deslavada
o algo que finalmente
me identifique
con la gran tierra
de los conquistadores
y tú,
la eterna vencida
cada vez
que enfrentas
una ventanilla
por la información
que nadie se molesta
en entregarte
porque las manecillas del reloj
presionan desesperadamente
por juntarse
y tu historia
es archi conocida.

FLORENCIO FAÚNDEZ SAAVEDRA nació en Iquique, Región de Tarapacá.




ESTOS DÍAS (Ariel Santibáñez, 1948- 1974)

Estos días de pie extrañamente oxidada,
desapareciendo encima de nosotros,
atormentándonos de anteojos,
corbatas, sonrisas y muertes leves,
atormentándonos con avisos de radio
y que "publicidad es progreso,
nos ayuda a vivir mejor" y cuanto más.
Estos días que olvidamos contarlos,
con esa paciencia de vendedora de sellos
en prisionera ventana de correos,
se nos vienen encima, también las calles,
en estos amarillos días, y el aire
nos rodea en remolino y nos damos
cuenta que es demasiado tarde
para ir a misa o convertirse en anarquista.
Estos días, sin calendario odiosos
para ancianos durmiendo en los parques,
visibles para empleados o tramitaciones
o clases de liceo, en desconocida
cuidad llovida de invierno.
Y entonces, un golpe en la cabeza,
en el alma, en la sangre detenida
de los archivos de un ministerio
o en la madera ociosa de los sillones
del Congreso. Y sabemos: es demasiado tarde.

ARIEL SANTIBÁÑEZ nació en Antofagasta, Región de Antofagasta.



LOS ARQUITECTOS DE LA MUERTE (José Martínez Fernández, 1949)

Han ascendido a la luz de tus ojos
los que construirán tu cuerpo en inercia
para ser reposado en la tierra.

Estoy viéndolos.
En tus niñas se mecen los últimos silbidos.

Los arquitectos de la muerte
subirán tu hermosura a los cielos
y así como una gigante copa
te derramarán en la arena entonando aromas.

Serás una piedra huesuda
flotando en los mares del olvido
cuando yo esté sepultado
junto a los tallos de las plantas.

Llanto se derramará en los mármoles.
Los mausoleos de sangre
continuarán ordenando el silencio grave.

Así, ahora, como los arquitectos de la muerte
florecen en el nido de tus pupilas,
así un día lejano coronado de canciones
los arquitectos de la vida
construyeron tu copa con flores.

Te irás entre el silencio y el llanto,
pero en mí, abeja en perfume te vas a quedar,
forcejeando el bien armado dolor de tu recuerdo.

JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ nació en Arica, Región de Arica y Parinacota.




¿QUIÉN ES? (Mayo Muñoz, 1951)

¿Quién se esconde
tras anteojos oscuros
y derriba mi puerta
en la alta noche
De qué se nos acusa ahora
si ya no tenemos heredad,
¿De qué?, si de poco el dolor
lo fue anegando todo.
¡Ah, pero en nuestra miseria
no permitiremos insolencias.
No estamos afiliados al partido.
Sólo somos partidarios
de la vida y la alegría
y no podrán acallarnos
a menos que.


MAYO MUÑOZ nació en Illapel, Región de Coquimbo.





La poesía chilena ha tenido grandes logros a nivel internacional, pero ese efecto no es sólo de este país quebrado por multitud de terremotos. Casi todos los países del mundo poseen una larga lista de bardos importantes.
A su vez, cada país, fragmentado en partes, obviamente, son productores de esa rara raza que son los poetas.
Este número de PALABRA ESCRITA, el 64, está dedicada a destacar a dieciocho poetas que corresponden al sector norte de Chile.
Autores que van desde la Región de Arica yParinacota hasta la Región de Coquimbo, pasando por las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama.
Estas son las tierras donde nació la más grande poeta de nuestra historia: Gabriela Mistral, La Divina.
Estas cinco regiones son dueñas, además, de otros grandes baluartes de la poesía.
Baste con citar a María Monvel y a Víctor Domingo Silva.
Pero hay muchos más que esos tres genios de la poesía nortina chilena.
Aquí sólo incluimos a esos tres y a quince más.
Los dieciocho poetas publicados representan parte importante de la poesía más alta del norte chileno.
Todos situados en el siglo veinte, porque, aunque algunos nacen en el anochecer del siglo diecinueve, realizan su obra en el siglo veinte.
Aquí hay solo poetas que publicaron en ese siglo su obra más importante.
Conocer la poesía del norte de este flaco país nos viene bien.
Viene bien a Chile conocer no sólo a los poetas del centro y del sur del país, sino también a los bardos aquí publicados y a otros que, por falta de espacio, no van en estas páginas.
Toda selección poética, como otras, nunca son lo más completa y correcta como uno quisiera, pero ayudan a construir otras antologías.
Ese es nuestra meta.

J. G. M. F.

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PALABRA ESCRITA. Revista de Poesía.
Número 64. Diciembre de 2014.
Director-fundador: José G. Martínez Fernández.
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