lunes, 1 de abril de 2013

GOTAS DE LUNA

poema de HÉCTOR CORDERO VITAGLIC (chileno)



Cuando te bañas, tu cuerpo perfuma el agua,
las flores en el estanque tienen
un espejo donde mirarse.
Como dos veleros rojos, tus pezones
corren por el mar de mis ojos hambrientos.
Mójame con esa ola de tu alegría
que está cambiando el sentido de las cosas.
No dejes que yo vaya por el mar abierto,
¡quiero ser marinero de tus orillas!
Y una noche cualquiera, te decidas
a apagar esta sed loca que te mira,
cuando te bañas y vas perfumando el agua,
vestida con gotas infinitas de luna.

domingo, 24 de marzo de 2013

NO SE MUERE DOS VECES O LA PERMANENCIA DE UN POETA ASESINADO‏

Domingo Gómez Rojas fue un hombre que vivió la vida con la fuerza inevitable que le daba su alma de creador, de inventor de poesía...porque, al fin de cuentas, el verso, el buen verso, es una de las piedras que arma ese edificio llamado poema...

Gómez Rojas fue de aquellos muchachos que en los años veinte enfrentaron en Chile a los fascistas, capitalistas y patrioteros de baja monta.

Fue en la época que gobernaba Chile el truhán Juan Luis Sanfuentes quien, a través de su Ministro Astorquiza, se convertiría en la espada cobarde que mataría al gran poeta.

Tenía sólo 24 años. Había nacido en 1896 y le asesinaron en 1920.

Por oponerse a un extraño aire de conflicto entre Chile y Perú, Domingo Gómez Rojas, que era un joven sabio, como los que le acompañaban en ese momento, fue detenido y torturado y a través de la tortura se le enloqueció.

Fantasmas de otros espacios, entonces, invadieron la mente del joven sabio...

Las torturas lo llevaron a la muerte.

Su funeral, enorme, más de 40.000 personas, pasó frente al Palacio de Gobierno de Chile gritando asesinos a todos aquellos que, como ratas, se guardaron en sus perfumadas oficinas del gansterismo que había permitido tal aberración y el saqueo y destrucción del local de la FECH.

TODO EN NOMBRE DEL NACIONALISMO INFAMANTE que, todas las veces, crece como la espuma caliente e irrazonable.

Domingo era ácrata. Es decir, creía en una forma de socialismo libertario con su atuendo de individualismo.

Del poeta tan grande hay publicados algunos libros y unos cuantos poemas que son sencillamente maravillosos.

Aquí va el más famoso de ellos.

MISERERE 

La juventud, amor, lo que se quiere,
ha de irse con nosotros. ¡Miserere!

La belleza del mundo y lo que fuere
morirá en el futuro. ¡Miserere!

La tierra misma lentamente muere
con los astros lejanos. ¡Miserere!

Y hasta quizás la muerte que nos hiere
también tendrá su muerte. ¡Miserere!

Ha pasado casi un siglo de su muerte...pero un poeta grande, un poeta consecuente, un luchador social del nivel de Gómez Rojas no muere...o, al menos, después de esa muerte, la primera, la física, un bardo como él no puede volver a morir.

Y helo aquí vivo en su poesía, en su recuerdo perpetuo, en las alas hermosas que creó. En ello vive.

sábado, 16 de marzo de 2013

GRANDES POEMAS CONTEMPORÁNEOS...LLEVA DOSCIENTAS MIL VISITAS


Por José G. Martínez Fernández.


Un orgullo es para nosotros, que amamos la cultura y la justicia, que un espacio nuestro en internet esté batiendo récords.

Hablamos de cultura y de justicia porque ese espacio -blog- es un centro para la difusión de la poesía y la poesía ha sido, a través de toda la historia, una palanca de belleza que, por sí misma, es, muchas veces, un arma en búsqueda de justicia.

GRANDES POEMAS CONTEMPORÁNEOS es el sitio de que hablamos.

Creado el  28 de septiembre de 2008 dos días después fue publicado allí el primer poema, GLADIOLOS JUNTO AL MAR, del poeta chileno Óscar Hahn.

Tres años después, en octubre de 2011, GRANDES POEMAS CONTEMPORÁNEOS alcanzó las 100.000 (CIEN MIL) visitas y, un año y medio después, hace muy pocos días, alcanzó las 200.000 (DOSCIENTAS MIL) visitas.

El último poema publicado lo fue el 01 de marzo de este 2013 y se llama BALADILLA DE LOS TRES PUÑALES del poeta español Rafael de León.

En dicho espacio hemos publicado poemas contemporáneos de autores de los más diversos países del orbe.

Grandes poemas es el justo nombre que le dimos al nacer y no imaginábamos el éxito que tendría...Fíjense...Los visitantes de este sitio tiene más habitantes que la ciudad de Arica (tierra del creador del blog) y equivale a TRES ESTADIOS NACIONALES LLENOS (eso en la capital de Chile) y vamos por más. En estos mismos momentos ya están ingresando más lectores. Esto no para. Esto se agiganta.

Cuando en 2011 llegamos a los CIEN MIL VISITANTES publicamos un artículo en algunos medios digitales sobre ello y, desde esa fecha, nuestro sitio es publicitado permanentemente en algunos de esos medios...en especial en REDACCION POPULAR que dirige el historiador argentino Raúl Isman.

Esta alegría nuestra tiene que ver con la posibilidad de hacer llegar el arte -en este caso la poesía- en forma gratuita a todos los que aman tan bella arte.

Y seguiremos bregando para que nuestro blog siga teniendo millares de nuevas visitas. Queremos hacer de GRANDES POEMAS CONTEMPORÁNEOS el sitio de dicha tendencia con una de las mayores lectorías en el mundo.


sábado, 9 de marzo de 2013

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER, SIMPLEMENTE UN GRAN MAESTRO


Por José G. Martínez Fernández.

A Gustavo Adolfo Bécquer se le conoce como “un poeta romántico tardío” en la España de la segunda mitad del siglo XIX, aquel período que tuvo, quizás, al más grande de los oradores en lengua hispana de todos los tiempos: Emilio Castelar.

Y si Bécquer fue el último poeta del romanticismo en España ello se debe a que antes, en la península ibérica, había figuras como José de Espronceda y Rosalía de Castro, dos grandes aedas de dicho movimiento.

Los románticos de la Europa del XIX –franceses, alemanes, italianos y otros- habían creado su poesía, durante el alba de dicho siglo.

Casi en el mismo instante histórico, en nuestra lengua, teníamos a los citados Espronceda y Castro.

El que vendría más tarde y sería consagrado como el más grande creador romántico era un muchacho sevillano llegado a Madrid cargado de ilusiones y de pobrezas materiales.

Había nacido en 1836 y su nombre verdadero era Gustavo Adolfo Domínguez, pero al firmar sus textos se deshizo del Domínguez y se hizo llamar Bécquer, que es el segundo apellido de su padre.

Se señala que escribió sus primeros poemas entre los 21 y 22 años, pero esos escritos se perdieron, quizás en una noche de bohemia del poeta; quien, sin embargo, gracias a su enorme memoria, logró reconstruir parte de los mismos.

La poesía de Bécquer –por su extraordinaria sencillez- ha sido criticada a veces por quienes creen que están descubriendo un nuevo universo verbal y que lo becqueriano es, simplemente, demasiado ingenuo.

En realidad los sencillos verbos que Bécquer marca en sus poemas de temas habituales y universales, son de una innovación mayúscula para su tiempo con lo que anunciará la posterior etapa de la poesía castellana en que Rubén Darío será el líder.

Bastaría centrarse en la belleza gigante del verbo del sevillano haciendo una lectura inteligente para entender porque críticos de la talla de Menéndez Pelayo y Dámaso Alonso le han dado una altura literaria importantísima.

Ha de saberse que, también, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Rafael Alberti y tantos otros grandes de la lírica de la España de comienzo y mitad del siglo XX le atribuyen una grandeza singular al indicar que recibieron su influencia.

Influencia que, además, encontramos en grandes poetas chilenos como Cruchaga Santa María, Óscar Castro, Roberto Meza Fuentes y Óscar Hahn, por sólo citar a cuatro.

Numerosos estudiosos de la poesía en español, aparte de Menéndez y de Alonso, han reconocido que el sevillano ha sido el más grande poeta de la España del siglo XIX y el segundo más grande de toda la historia poética de esa nación, lugar que obtiene sólo tras la figura de Luis de Góngora, bardo del siglo de Oro.

La poesía becqueriana emociona aún y aún es palabra en boca de millones de mortales en toda la lengua hispana y en las otras innumerables lenguas en que está traducida.

Su genialidad es mayúscula. Su estatua poética es inamovible. Su permanencia en la historia de la poesía es indiscutible.

Gustavo Adolfo Bécquer simplemente es UN BARDO MUY GRANDE.

Un maestro de la emoción que no alcanzó a ver sus versos publicados durante su corta vida.

Falleció en Madrid en 1870.

Es decir le bastaron 34 años de camino por esta tierra para dejar su nombre como una enorme esfinge de metal noble.

Toda la grandeza de su poesía se descubrió después para suerte de nuestra hermosa lengua romance y los ávidos amantes de la gran lírica.

En 1871, en un acto solidario de sus amigos, fue editado, en dos tomos, su trabajo bajo el nombre de OBRAS.

Allí también iban sus famosas LEYENDAS, otro hito creativo enorme de Bécquer, que, a pesar de su altura literaria, no alcanzó la calidad de su poética.

viernes, 22 de febrero de 2013

CÉSAR VALLEJO Y SU LÍRICA CONTRA LA INJUSTICIA




Por José G. Martínez Fernández.


Perú –el país más rico en minerales de América Latina- es, a la vez, un espacio geográfico rico en hacedores de poesía.
Desde Tacna a Tumbes por la costa y entrando a la serranía y a la selva, Perú
-todo bello- ha tenido y tiene poetas cuyo canto pudiera explosionar sus quebradas, sus ríos, sus montes.
Hablar de los grandes poetas de Perú es tarea compleja. Tiene cientos. Por ello sólo citaremos a algunos: Chocano, Eguren, Oquendo de Amat, Rose, Hidalgo, Watanabe, Cisneros, Belli, Cornejo, Varela y el maestro, el icono, el mayor de todos ellos: César Vallejo Mendoza.
Aquel que nació en la serranía de Santiago de Chuco, cerca de Trujillo, allá en 1892 y que se fue de este mundo tan lejos de su patria, en Francia, el año 1938, muy joven aún.
Vallejo es el poeta símbolo de la patria de Atahualpa, de Túpac Amaru, de Micaela Bastidas.
Y Vallejo, como sucesor de la sangre ardiente de esos héroes, es, en su canto lírico, el signo del despertar social que los pueblos del mundo han realizado desde Espartaco y los hermanos Graco hasta los grandes revolucionarios del siglo veinte, pasando por los del diecinueve: luchadores franceses, alemanes, italianos, los mártires de Chicago y tantos otros.
En efecto el gran tema del centro poético de este innovador de la lírica es la lucha del hombre por una sociedad más justa con lo que interpreta -verbo a verbo- el caudal trágico del ser humano explotado, torturado y asesinado.
César Vallejo tiene mucha de esa sangre corriendo por los caudales de su poesía.
El poeta muy bien se expresa críticamente frente a un dios no sufriente, mientras ese sufrimiento, sin embargo, se encuentra en el hombre pobre. Ese dolor es el que César Vallejo siente en su carne propia, en su ser más íntimo, y así lo expresa.
La genialidad de Vallejo es múltiple.
Ya en sus poemas PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA, LOS HERALDOS NEGROS, y muchos otros, el sufrimiento mostrado por el poeta es el sufrimiento de la humanidad. Todo el mundo pesa sobre el alma de Vallejo, todo el mundo carga su pudrición, sus miserias, sus dolores y sus injusticias en el poeta peruano.
Sus poemas suelen tener una velocidad y audacia verbal que funcionan como una luz continua bajo un oscuro túnel. El desechar formas sintácticas y semánticas son propias de su capacidad creativa muy peculiar, quizá la mayor de este continente durante la pasada centuria.
Sus libros poéticos fundamentales son: LOS HERALDOS NEGROS (1918) TRILCE (1922) y los que se publicaron tras su muerte: POEMAS HUMANOS y ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ.
No hay duda que, cuando César Vallejo, escribió sus poemas miró el mapa de las injusticias y con los ojos iluminados tomó lápiz y papel y con rapidez, sin mayores dificultades, trazó las palabras que tenía allí en su ser y que le violentaban frente a un mundo plagado de injusticias.

miércoles, 23 de enero de 2013

JÓVENES POETAS OLVIDADOS EN ARICA Y EN EL NORTE CHILENO



Por José G. Martínez Fernández.

De 1965 a 1970 existió un pequeño movimiento poético protagonizado en Arica por cinco muchachos de entre 15 y 20 años.

Hoy tres de ellos están prácticamente olvidados en Arica y en el norte chileno..

Sólo Florencio Faúndez y quien escribe este artículo seguimos publicando nuestra poesía.

En esos años escribía y ganaba varios premios en los concursos de liceos y de la Universidad del Norte María Angélica Molina.

Esther Muñoz también había ganado un premio en la Universidad del Norte, donde yo obtuve el premio más importante en poesía en el concurso de 1966.

Jorge Bellet Pacheco obtuvo un Premio Especial debido a que ya era un autor reconocido por haber publicado un libro, ALMA TE BUSCO, siendo casi un niño.

Todos éramos estudiantes secundarios.

En 1967 me reuní con María Angélica y le conté la idea de hacer públicos nuestros trabajos.

Todos teníamos premios literarios, pero ningún poema publicado.

Pero carecíamos de dinero para hacer la publicación.

María Angélica reunió la mayor suma entre dueños de tiendas y yo conseguí dos auspiciadores: un aviso de una casa de discos ubicada en 21 de Mayo y otro aviso de la tienda de Lionel Valcarce.

Con ese dinero publicamos un folleto con poemas de Molina, de Muñoz y míos. El prólogo lo hizo Manuel Lagos del Solar, poeta y director de Radio El Morro.

Luego de ello en la misma radio, Hahn, Cortínez y Margery, dedicaron un programa completo a nuestra publicación. Los tres eran profesores de la Universidad de Chile, Sede Arica. Fue un gran espaldarazo para autores que íbamos de los 16 a los 18 años.

Lo mismo hicieron el diario matutino LA CONCORDIA y el vespertino LA DEFENSA y otros medios. 
Incluso se conoció en algunas ciudades del norte de Chile.

SERIE POÉTICA se llamó el folleto. Folleto de muy pocas páginas. Era julio de 1967.

En aquel momento gobernaba Chile don Eduardo Frei Montalvo y era gobernador de Arica don Adrián Barrientos, con quien dialogaría tiempo después en un cambio de folio en el diario LA CONCORDIA al ser presentado a él por su director Raúl Garrido García..

En la Alcaldía de la Municipalidad estaba Elena Díaz Hevia y entre los regidores: José Solari, Eduardo Pérez, Alberto Koch Sologuren y Luis Blanco Carvajal. A los otros dos no los recuerdo ahora.

Luis Blanco Carvajal era el hombre que más impulsaba la cultura desde su puesto.

Luego publicamos un segundo, un tercer y un cuarto número y, por razones económicas, no pudimos seguir adelante.

En esas ediciones se agregaron los nombres de Florencio Faúndez (era el de mayor edad con sus jóvenes 20 años) quien había ganado un importante premio en la Universidad del Norte y Alberto Yuri Rivera (el de menor edad con sólo 15 años), quien había sido galardonado en un concurso de la Municipalidad ariqueña.

En esos años (1967-1968) no existían organismos que se preocuparan de financiar estos esfuerzos.

Sólo Luis Blanco Carvajal exponía a través de diarios y en conversaciones con nosotros que la poesía de Arica merecía la atención y el apoyo de las autoridades.

SERIE POÉTICA feneció en 1968.

Sumando: en los cuatro números de la publicación aparecieron cinco nombres: María Angélica Molina, Esther Muñoz Cárdenas, Florencio Faúndez Saavedra, Alberto Yuri Rivera y quien esto escribe.

Luego de esa aventura Molina, Muñoz y Yuri, que yo sepa, no volvieron a publicar.

Un día Esther Muñoz, allá en Arica, me dijo que ya no escribía.

Molina y Yuri se fueron a Santiago. A ambos los vi por casualidad en algún lugar de la capital en fechas muy distantes.

María Angélica me invitó a la casa en que vivía y me señaló que volvería a escribir poesía y que publicaría, que sus creaciones, eran parte fundamental de su ser.

Nunca, sin embargo, que yo sepa, volvió a publicar.

A Alberto Yuri lo vi mucho tiempo después, también en Santiago, como ya señalé. Me dijo que ya no estaba en ello.

Era director de un colegio y por esos días se iba a casar. Recuerdo muy bien que no me invitó a su matrimonio.

Han pasado ya MUCHOS AÑOS de esos encuentros finales (finales, porque no he visto a los tres en décadas) y ninguna noticia tengo de que hayan publicado.

En la tierra madre, en que nacieron como poetas, Molina, Muñoz y Yuri son como espectros de una linda etapa de juventud.

Todos ellos están, ahora, olvidados en nuestra ciudad. Sólo los que fuimos sus cercanos, familiares y unos pocos más, saben que ello marcaron una breve etapa en la historia lírica de Arica.

De haber seguido la ruta de la poesía, estoy seguro, que, al menos, uno de los tres sería una importante figura de la lírica nortina.

Todos ellos eran púberes. Tenían mucho destino.

Ah, el tiempo…más de cuarenta años y los poetas citados, mis amigos, ya no figuran en la gran poesía de Arica cuyas cabezas más relevantes, hoy, son Luis Araya Novoa, Rodolfo Kahn y el mismo Florencio Faúndez.

Recuerdo que formamos el grupo de poesía Carlos Pezoa Véliz y que, mediante nuestra gestión y el gran apoyo del regidor Luis Blanco Carvajal, se consiguió que una calle de Arica llevara el nombre del gran poeta chileno.

Bordeando el río San José está ese nombre grande de las letras nacionales.

Yo, desde la nostalgia, recuerdo siempre a los tres amigos poetas señalados. ¿Qué será de ellos? ¿Dónde marcarán ahora sus pasos y sus palabras?





sábado, 1 de diciembre de 2012

PALABRA ESCRITA número 60. Diciembre de 2012.


PALABRA ESCRITA

Revista de Poesía. Número 60. Diciembre de 2012.



DIECIOCHO GRANDES

POETAS LATINOAMERICANAS

DEL SIGLO VEINTE



el gran verbo en palabras de maravillosas mujeres



                               Selección:

                  José G. Martínez Fernández



Alfonsina Storni. Argentina (1892-1938).



S Á B A D O

Me levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores: bajé a los jardines
Y besé las plantas
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
Que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
Mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
Fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
Manteles.
Afuera, sol como no he visto
Sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
Fijos. Te esperaba.







Alejandra Pizarnik. Argentina (1936-1972).



A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD.

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.



Yolanda Bedregal. Boliviana (1916-1999).


NACIMIENTO


Último día del invierno y primero de la primavera.
Último día de la tibia tiniebla de la entraña
para entrar en la fría luz del mundo.

Yo estaría madura de la sombra, de la nada,
del amor: madura de la carne en que crecía.
Y asomo mi cabeza con un grito:
flor de sangrante herida
cúspide lúcida del dolor más hondo
jubiloso momento de tragedia!

Mi madre habrá tenido sus ojos, lacrimosa,
a la semilla de las cruces.

Nadie pensaba entonces que relojes
de cuarzo o girasol la esperarían.

Al vórtice de esta hora, cuantos muertos
habrá resucitado en el vagido
que tenía la alcoba de luz verde.

Yo habría de cumplir cuantos designios,
tendría que repetir la máscara de algún antepasado
quién sabe la ponzoña de su alma, o su nobleza;
realizar sus venganzas, restañar sus fracasos.

Venir de la resaca de unos seres lejanos
que se amaron un día
que se encadenaron con la vida
ser argolla más de esa condena.

Saber que somos frutos de un punto de alegría
y ese germen, ¡Dios mío!
desde qué grietas sube, de qué simas?

De la tibia tiniebla a la luz fría
hendiendo vida y muerte
la frágil levadura su eternidad mordida.



Alcira Cardona Torrico. Boliviana (1926-2003).

Y AHORA SOY NADIE.

Como extinguido trueno
ahora soy nadie,
con la nada que vale
una pestaña borrada de la mina.

Ni palpitante forma
bajo el árbol sin vida.
Ni largo andar,
ni erguirse en la montaña;
sin un poco de alero
tras el día,
soy rostro apenas,
prendiendo de una lágrima…!



Gilka Machado. Brasileña (1893-1980)

REFLEXIÓN

Hay ciertas almas
como mariposas,
cuya fragilidad de las alas
no resisten el más mínimo contacto,
trozos que dejan ser
que los dedos el tacto.

En su huida de lo ideal,
deslumbran los ojos,
atraer a los puntos de vista:
recurrir a ellos,
llegar a ellos,
los sostiene,
pero casi siempre
por saciedad
o pena,
soltarlas nuevamente.

Pero ella no volaba como antes,
están vacíos de sí mismos,
lleno de desesperación ...

Almas y mariposas
no era la tentación de las cosas superficiales;
- El amor néctar,
- El néctar del amor
y los picos pairaríamos
tentando alto
admirando de lejos! ... 


Cecilia Meireles. Brasileña (1901-1964).



PENSADOR


Canción de la tarde en el campo
Camino del campo verde
carretera después de carretera.
Algunas flores, palmeras,
vio cerrada el agua azul.

I walk alone
en el centro del valle.
Pero la tarde es mío.

Mis pies pisan la tierra
¿Cuál es la imagen de mi vida:
tan vacío y tan hermosa,
tan seguro, pero tan perdido?

I walk alone
sobre las piedras.
Pero la tarde es mío.

Mis pasos en el camino
los pasos son como la luna;
'Voy, vai huyendo
mi alma es la sombra de tú.

I walk alone
en el interior de los bosques.
Pero mi fuente.

Tanto la mirada,
No veo que pasa,
Mi pecho es puro desierto.
Subo mucho, vaya cuesta abajo.

I walk alone
durante toda la noche.
Pero la estrella es el mío.




Gabriela Mistral. Chilena (1889-1957).

MANITAS

Manitas de los niños,
manitas pedigüeñas,
de los valles del mundo
         sois dueñas.
Manitas de los niños
que al granado se tienden,
por vosotros las frutas
         se encienden.
Y los panales llenos
de su carga se ofenden.
¡Y los hombres que pasan
         no entienden!
Manitas blancas, hechas
como de suave harina,
la espiga por tocaros
         se inclina.
Manitas extendidas,
piñón, caracolitos,
bendito quien os colme,
         ¡bendito!
Benditos los que oyendo
que parecéis un grito,
os devuelvan al mundo:
         ¡benditos!

Violeta Parra. Chilena (1917-1967).

GRACIAS A LA VIDA

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.



Isabel Lleras Restrepo. Colombiana (1909-1965).


LA MADRE


Estrella vigilante y silenciosa
que en el misterio de la noche oscura
vierte la luz de una mirada pura
sobre la cuna de color de rosa.

Hada madrina que jamás reposa;
voz que constante una oración murmura;
mano dispuesta a bendecir, ternura
siempre presente y siempre generosa.

Relicario inmortal del sentimiento;
árbol que da la vida, el alimento;
y la tibia frescura de su sombra.

Inagotable fuente de cariño.
Primer vocablo que pronuncia el niño
y último ser que el moribundo nombra.









María Mercedes Carranza. Colombiana (1945-2003).



EXTRAÑOS EN LA NOCHE


Nadie mira a nadie de frente,

de norte a sur la desconfianza, el recelo

entre sonrisas y cuidadas cortesías.

Turbios el aire y el miedo

en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.

Una lluvia floja cae

como diluvio: ciudad de mundo

que no conocerá la alegría.

Olores blandos que recuerdos parecen

tras tantos años que en el aire están.

Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo

como una muchacha que comienza a menstruar,

precaria, sin belleza alguna.

Patios decimonónicos con geranios

donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;

patios de inquilinato

en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.

En las calles empinadas y siempre crepusculares,

luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,

ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas

calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los

pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los

árboles y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A

lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno, un verde

Patinir de laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse

el sol. La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos

unen el cansancio y el tedio de la convivencia pero también la

costumbre irreemplazable y el viento.



Ileana Espinel Cedeño. Ecuatoriana (1933-2001).



ESCARAS



Porque ya eres lo único que gravita en mis días,

sangro por tu dolor hora tras hora.

Yo que sufrí desmedro cuando un niño moría

o una flor era rota de su tallo

que padecí en Vietnam y en Hiroshima

que acrecenté el despojo de todo cuanto amara

así enferma o insomne tantas veces

bregando con fantasmas interiores

poblando de sonatas y versículos

mi lenta soledad irremediable

cómo no desangrarme piel adentro

por tu llagada imagen que te asemeja a Cristo

mujer inmácula

madre de mis años

cuyos labios resecos

a veces le sonríen a mis lágrimas.





Dora Gómez Bueno de Acuña. Paraguaya (1903-1987).





QUIMERA DE CARNE


Amado, amado, amado
eres flor del conjuro milagroso del sol
y divina ambrosía que en mi vaso agotado
escancia su licor.

Ven, amado imposible, ven quimera de carne,
en la hora agonizante del sol, con el tropel
alegórico y triunfal de luces y de sombras,
ven... que te espera mi alma,
sobre el lecho aromado de heliotropos y rosas.

Amado de tez pálida y torso apolíneo,
de perfil impecable, de corazón de abismo,
cómo ansío fundirme en tu raro idealismo,
ser algo de tu vida, un átomo siquiera,
un recuerdo feliz, un momento de pena,
ser la Magdala amante,
ser tu musa inmortal,
y ungirte toda entera
con mi esencia carnal!

Amado, amado, amado,
eres flor del conjuro milagroso del sol
y divina ambrosía que en mi vaso agotado
escancia su licor!


Blanca Varela. Peruana (1926-2009).

NADIE NOS DICE

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta.


María Emilia Cornejo. Peruana (1949-1972).

SOY LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA

Soy

la muchacha mala de la historia

la que fornicó con tres hombres

y le sacó cuernos a su marido.

Soy la mujer

que lo engañó cotidianamente

por un miserable plato de lentejas,

la que le quitó lentamente su ropaje de bondad

hasta convertirlo en una piedra

negra y estéril.

Soy la mujer que lo castró

con infinitos gestos de ternura

y gemidos falsos en la cama.

Soy

la muchacha mala de la historia.









Delmira Agustini. Uruguaya (1886-1914).





OTRA ESTIRPE.


Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego…
Pido a tus manos todopoderosas
¡su cuerpo excelso derramado en fuego
sobre mi cuerpo desmayado en rosas!

La eléctrica corola que hoy despliego
brinda el nectario de un jardín de Esposas;
para sus buitres en mi carne entrego
todo un enjambre de palomas rosas.

Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
mi gran tallo febril... Absintio, mieles,
viérteme de sus venas, de su boca...

¡Así tendida, soy un surco ardiente
donde puede nutrirse la simiente
de otra Estirpe sublimemente loca!



Juana de Ibarbourou.  Uruguaya (1892-1979)


AMOR

El amor es fragante como un ramo de rosas.
Amando, se poseen todas las primaveras.
Eros trae en su aljaba las flores olorosas
de todas las umbrías y todas las praderas.

Cuando viene a mi lecho trae aroma de esteros,
de salvajes corolas y tréboles jugosos.
¡Efluvios ardorosos de nidos de jilgueros,
ocultos en los gajos de los ceibos frondosos!

¡Toda mi joven carne se impregna de esa esencia!
Perfume de floridas y agrestes primaveras
queda en mi piel morena de ardiente transparencia

perfumes de retamas, de lirios y glicinas.
Amor llega a mi lecho cruzando largas eras
y unge mi piel de frescas esencias campesinas.




Graciela Rincón Calcaño. Venezolana (1904-1987)


POEMA DE MEDIANOCHE


Ahora corre el silencio como gota de agua
sobre muro de piedra insensible al sonido,
como rayo de luna sobre un lago sin ondas,
como aroma de nardos enredado en la brisa,
es la hora del alma que sufre en el desvelo,
la hora de las lágrimas, de las evocaciones,
la hora en que se espera la llegada del alba
para que se disuelvan los difusos fantasmas
de seres y de cosas ya muertos y extinguidos.

Hora de media noche sin cantos ni campanas,
de almohadas empapadas de sudor y de llanto,
muda angustia se tiende sobre todas las cosas;
el sueño huye cobarde de los ojos cansados;
una voz misteriosa nos murmura al oído
frases que se apagaron en bocas ya cerradas,
en vano procuramos entender sus razones,
ya no tienen vigencia, ni importancia, ni ruido,
aunque el alma se esfuerce por captar su sentido.

Mi poema se alza sobre toda tortura,
sobre todo silencio, sobre toda tiniebla,
y da sus balbuceos como dan los segundos
sus "tic-tacs" desolados en la noche vacía;
no hay quien los escuche, pero ellos se deslizan
corriendo en el silencio como gotas de agua
sobre un muro de piedra.











Elena Vera. Venezolana (1939-1997).


HUÉSPED



No me siente usted en su alta mesa


no me tiente con sus manjares delicados


no me dé a beber de ese licor exquisito


no me deslumbre con sus ademanes


no resquebraje la aparente frialdad de mi cuerpo


no entre así, viento terrible, en mis días


no me enseñe el otro lado del poema


no me decrete nuevas emociones


no le conceda otro ritmo a mis noches


no borre la verdad de mis amaneceres


no diga que me ama


tendría miedo a la melancolía de la ausencia


Deme posada en el último cuarto


allí


donde nadie sepa


un sorbo de agua, apenas, para la sed


y sopa caliente para confortar el cuerpo


me iré cuando haya descansado


entraré


suavemente


en la noche


y caminaré bajo las estrellas.











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