miércoles, 23 de enero de 2013

JÓVENES POETAS OLVIDADOS EN ARICA Y EN EL NORTE CHILENO



Por José G. Martínez Fernández.

De 1965 a 1970 existió un pequeño movimiento poético protagonizado en Arica por cinco muchachos de entre 15 y 20 años.

Hoy tres de ellos están prácticamente olvidados en Arica y en el norte chileno..

Sólo Florencio Faúndez y quien escribe este artículo seguimos publicando nuestra poesía.

En esos años escribía y ganaba varios premios en los concursos de liceos y de la Universidad del Norte María Angélica Molina.

Esther Muñoz también había ganado un premio en la Universidad del Norte, donde yo obtuve el premio más importante en poesía en el concurso de 1966.

Jorge Bellet Pacheco obtuvo un Premio Especial debido a que ya era un autor reconocido por haber publicado un libro, ALMA TE BUSCO, siendo casi un niño.

Todos éramos estudiantes secundarios.

En 1967 me reuní con María Angélica y le conté la idea de hacer públicos nuestros trabajos.

Todos teníamos premios literarios, pero ningún poema publicado.

Pero carecíamos de dinero para hacer la publicación.

María Angélica reunió la mayor suma entre dueños de tiendas y yo conseguí dos auspiciadores: un aviso de una casa de discos ubicada en 21 de Mayo y otro aviso de la tienda de Lionel Valcarce.

Con ese dinero publicamos un folleto con poemas de Molina, de Muñoz y míos. El prólogo lo hizo Manuel Lagos del Solar, poeta y director de Radio El Morro.

Luego de ello en la misma radio, Hahn, Cortínez y Margery, dedicaron un programa completo a nuestra publicación. Los tres eran profesores de la Universidad de Chile, Sede Arica. Fue un gran espaldarazo para autores que íbamos de los 16 a los 18 años.

Lo mismo hicieron el diario matutino LA CONCORDIA y el vespertino LA DEFENSA y otros medios. 
Incluso se conoció en algunas ciudades del norte de Chile.

SERIE POÉTICA se llamó el folleto. Folleto de muy pocas páginas. Era julio de 1967.

En aquel momento gobernaba Chile don Eduardo Frei Montalvo y era gobernador de Arica don Adrián Barrientos, con quien dialogaría tiempo después en un cambio de folio en el diario LA CONCORDIA al ser presentado a él por su director Raúl Garrido García..

En la Alcaldía de la Municipalidad estaba Elena Díaz Hevia y entre los regidores: José Solari, Eduardo Pérez, Alberto Koch Sologuren y Luis Blanco Carvajal. A los otros dos no los recuerdo ahora.

Luis Blanco Carvajal era el hombre que más impulsaba la cultura desde su puesto.

Luego publicamos un segundo, un tercer y un cuarto número y, por razones económicas, no pudimos seguir adelante.

En esas ediciones se agregaron los nombres de Florencio Faúndez (era el de mayor edad con sus jóvenes 20 años) quien había ganado un importante premio en la Universidad del Norte y Alberto Yuri Rivera (el de menor edad con sólo 15 años), quien había sido galardonado en un concurso de la Municipalidad ariqueña.

En esos años (1967-1968) no existían organismos que se preocuparan de financiar estos esfuerzos.

Sólo Luis Blanco Carvajal exponía a través de diarios y en conversaciones con nosotros que la poesía de Arica merecía la atención y el apoyo de las autoridades.

SERIE POÉTICA feneció en 1968.

Sumando: en los cuatro números de la publicación aparecieron cinco nombres: María Angélica Molina, Esther Muñoz Cárdenas, Florencio Faúndez Saavedra, Alberto Yuri Rivera y quien esto escribe.

Luego de esa aventura Molina, Muñoz y Yuri, que yo sepa, no volvieron a publicar.

Un día Esther Muñoz, allá en Arica, me dijo que ya no escribía.

Molina y Yuri se fueron a Santiago. A ambos los vi por casualidad en algún lugar de la capital en fechas muy distantes.

María Angélica me invitó a la casa en que vivía y me señaló que volvería a escribir poesía y que publicaría, que sus creaciones, eran parte fundamental de su ser.

Nunca, sin embargo, que yo sepa, volvió a publicar.

A Alberto Yuri lo vi mucho tiempo después, también en Santiago, como ya señalé. Me dijo que ya no estaba en ello.

Era director de un colegio y por esos días se iba a casar. Recuerdo muy bien que no me invitó a su matrimonio.

Han pasado ya MUCHOS AÑOS de esos encuentros finales (finales, porque no he visto a los tres en décadas) y ninguna noticia tengo de que hayan publicado.

En la tierra madre, en que nacieron como poetas, Molina, Muñoz y Yuri son como espectros de una linda etapa de juventud.

Todos ellos están, ahora, olvidados en nuestra ciudad. Sólo los que fuimos sus cercanos, familiares y unos pocos más, saben que ello marcaron una breve etapa en la historia lírica de Arica.

De haber seguido la ruta de la poesía, estoy seguro, que, al menos, uno de los tres sería una importante figura de la lírica nortina.

Todos ellos eran púberes. Tenían mucho destino.

Ah, el tiempo…más de cuarenta años y los poetas citados, mis amigos, ya no figuran en la gran poesía de Arica cuyas cabezas más relevantes, hoy, son Luis Araya Novoa, Rodolfo Kahn y el mismo Florencio Faúndez.

Recuerdo que formamos el grupo de poesía Carlos Pezoa Véliz y que, mediante nuestra gestión y el gran apoyo del regidor Luis Blanco Carvajal, se consiguió que una calle de Arica llevara el nombre del gran poeta chileno.

Bordeando el río San José está ese nombre grande de las letras nacionales.

Yo, desde la nostalgia, recuerdo siempre a los tres amigos poetas señalados. ¿Qué será de ellos? ¿Dónde marcarán ahora sus pasos y sus palabras?





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